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QUASAR -Capítulo 3-

CAPÍTULO 3

Kevin suspira sobre el material pulido del mostrador, lo repite mientras rocía agua en la planta favorita de mamá. Lo imito al resoplar, entretanto observo el reloj de pared, 9:00 pm, el habla—. Una porquería o vienen en cardumen frikis o no viene ni uno; puff, y falta año luz… —Se burla de mi futura profesión, con una montada sonrisa de diablo en su cara—. Candela, no te molesta si coloco música cósmica.

Molesta ante comentario tan patán, realizo morros y no llego a negarle cuando este enciende el audio, dispersando otro sonido, el rock a largo y ancho del local. Faltando a hora de cierre, todo es un caos, decido no discutir e igualmente para no aburrirme emplearé los minutos en componer el desorden. Durante el suceso de tarde, en la librería no hemos podido respirar, ni siquiera Kevin ha hecho eso asqueroso con la sustancia viscosa rosa en su boca, no hubo tiempo. Sin más, estiro mi blusa barata blanca en algodón, con eslogan de Angelo books en pecho, y tomo algunos ejemplares dispersos, además hago malabares con una caja.

—No-no, no es necesario, que amable, tu solo quédate, iré a arreglar esto antes del cierre, no quiero sermones de mamá a la mañana.

Escucho un bufido de mi compañero y volteo los ojos, sin esperar respuestas avanzo hacia las estanterías al fondo, ahora encima el histérico es él. Rezongo internamente, simultáneamente el llamador contra la puerta tintinea, anunciando la llegada de un cliente. Río suave, ya que el platino a mis espaldas rezonga por lo bajo; ya no comunica su clásico: “Bienvenidos…” o “Hasta luego, vuelvan pronto a leer, en Angelo books”. Más bien su pronunciación suena, semejante al ladrido de un Bulldog.

Poco a poco, voy depositando en sus respectivos lugares cada uno de los libros, pues media hora tarde, estoy en uno de los últimos estantes, ciño mi cejo al cruzarse un pensamiento; hay demasiado silencio. En aquel tiempo extraño no escuchar ninguna otra conversación, solo mi respiración y el pitido suave en mis oídos. «¿Será, Kevin se ha dormido?» Gateo encima del moquete, en esas circunstancias, acudo a una esquina en pasillo, me asombro al descubrir la recepción vacía. Al principio percibí alguien en la entrada. Compruebo, y con una buena vista hacia la caja y puerta, encuentro todo pacífico. Esta quietud asusta. Porque el significado de quieto, es eliminado en el diccionario del de-pendiente pelo platino, y ello significa que quizás algo pasó, ya no está pegado a su silla, sin embargo, no hallo nada fuera de lugar.

La expectación del ambiente es tal, que comienzan a darme calambres en el estómago, entretanto murmuro.

—¿Kevin? Maldito infeliz salte de dónde estés. —No recibo ni un insulto de vuel-ta—. Esto es grave.

Muerdo mi labio inferior, cavilo y retrocedo aún en cuatro patas, hasta cubrirme con el anaquel. Me esmero por concentrarme, actúo sigilosa por si hay un malhechor, buscando un poco de confianza al tratar de correr un par de libros y tener mejor vista hacia la registradora. Si no es por dinero, ¿qué otros motivos tendrían?

Agrando mis ojos aterrada, suponiendo cientos de otros escenarios en Los Ángeles hay muchas personas y espero solo busquen llenar sus bolsillos con algunos dólares. Antes de regresar a mi cabeza con espectáculos fatalistas en cual incluyen a modo de víctimas a peliteñido y a mí, decido tener la mente positiva. «Kevin, debe estar en el sanitario.» Imagino esperanzada, en tanto me dejo derrumbar, sentada en el suelo prescindo todo rastro de miedo. Concluyo en terminar con el misterio e ir en su busca, el sordo sonido de un libro al caer en la alfombra, deja mis pensamientos mudos.

Mi corazón empieza su trabajo, de manera brusca bombea agitado, observo entre el hueco de libros hacia el pasillo C; donde está el sector de Ciencia Ficción, y revelo unos pies envueltos en un par de zapatillas, junto a unas piernas fundadas en jeans negros. Con palmas y cuerpo sudoroso, compruebo (al parecer), es un hombre. Este recoge el libro, y a continuación, le oigo voltear cada hoja del mismo. Hago el esfuerzo de agacharme obteniendo una vista vaga del perfil, reconociendo al instante de quién se trata; todavía cubre su cabeza en una sudadera, idéntico tono de vestimenta. Para empezar, ¿por qué estaría aquí? No temo. Mi boca se abre, quiero hablarle de una vez por todas, y dejarme de payasadas.

—Buenas noches, ¿qué necesita?

Caigo bruscamente en mi sitio, al escuchar que le hablan, más notar unos zapatos bajos de tacón, muy conocidos. Sin evitarlo, curioseo por detrás en silencio, tan cotilla. Ruedo mis ojos con ironía; bien, yo también lo soy.

Ehm, ningún título en particular, solo deseo algo bueno que leer. Ya no tengo nada en casa.

—Entonces…, quizás le agrade este de aquí. Es un autor no muy conocido. A mi hija le gustó mucho.

Mi madre habla y se mueve con entusiasmo, en cuanto el Llanero Solitario extiende su mano, tomando el ejemplar. Lo detallo con aprensión, mientras parece estudiar dicha obra. Aunque no logro repararen su rostro, su cuerpo indica soltura, a mi juicio se manifiesta estar cómodo.

—De acuerdo, tiene buena pinta. Veremos si su hija posee gusto por la Ciencia y estrellas.

Ella ríe ante el comentario.

—Vaya que sí.

—¿Por qué lo dice?

Mamá realiza un ademán para que la siga, e inicia su caminata hacia el mostrador, tanto él se aleja, —sumada mi mala suerte— no logro oír una clara conversación. Encojo mis hombros en resignación, no puedo salir, me verán una curiosa sin remedio. Decido esperar, y me decanto por una novela, entretanto comienzo a leerla mato el tiempo hasta que él se marche. Sin embargo, no soy capaz de apaciguar la curiosidad, inmediatamente me asomo, asimismo diviso al animado chico, después de verlo despedirse una vez sale de la librería.

Mamá está ahora concentrada en contar el dinero. Dijo.

—Ya puedes salir, se ha marchado.

Me asusta su radar místico.

—¡¿Cómo…?!

Prácticamente me levanto de un tirón, y voy a su encuentro con rapidez, con mejillas y cara de color del fuego. Cuando me aludo, aún sostengo en manos el libro escogido al azar. Lo ordeno al paso, mientras continúo hasta llegar a mamá.

—Buenas noches cielo. Dime: ¿sabes algo de Melissa?

—Más bien, ¿dónde está Kevin? Llegué a imaginar, no, no lo diré.

Ahora mamá me ve directo, dejando a un lado toda actividad.

—Entré por detrás, di el permiso a Kevin de irse, y tú no estabas por aquí, luego ingresó este chico. —Con esas palabras, miro con el rabillo del ojo por donde se ha ido, y sin aviso me ataca una jaqueca, sumado a un dolor ardiente en el pecho. Tomo ambas zonas, e intento escuchar a mi madre—. ¿Candela? Me oyes.

Ciño mi cejo confundida, y volteo hacia ella, con expresión de alarma.

—Mira Cande, has hecho muchas horas lejos de casa, y de un descanso. No deberías haber aceptado cubrir a Mely.

—No, sí puedo, no fue nada. Es lo que ella ama, y ya sabes que también haría algo similar por mí.

Mamá se queja.

—Aunque eres tan suficiente, eso aún no pasa.

Mamá.

Me ignora, a la par toma su bolso y más papeles.

—Hija, cierra el frente, y terminemos por hoy. En casa tengo una rica cena, y una peli. ¿Te va?

Agita sus cejas en tono pícaro, en tanto rueda el mostrador hasta mi lugar y me envuelve en un abrazo dejando a su vez, repartidos besos por todo mi rostro.

—Vamos, hoy noche de viernes con mi niña.

Sonrío, siguiéndole, y no me quejo ante su mote. Mi vida ha sido siempre a su lado, después que mi padre Nicolás muriera, Laura se ha hecho cargo de su librería, y conjuntamente culmina una carrera de psicología con una niña a cuestas. Una madre joven y viuda, en era moderna se defiende en guerra; si bien ella no es norteamericana, es una emigrante del Sur de Argentina. Su llegada a este país fue de muy chica, y sola aquí optó de hacerse; estudios, trabajos, luego el momento dónde conoció y se enamoró de mi padre.

—Candela, mira. —Me regresa al hoy, al extender su brazo tomando algo a su lado, finalmente me lo enseña. Las dos intentamos averiguar de quien podría ser, me ilumino.

—Es del muchacho que has atendido. Una púa de guitarra, nada más puede ser suya. Ni Kevin, ni yo, tocamos siquiera el ukulele. Sabes qué.

—Lo sé, ellos son los músicos callejeros. —Guarda la pieza en mi bolsillo trasero—. Toma, por si lo ves de nuevo.

—Eh, ¿yo qué…? Me ha llamado mucho la atención que los dejaras tocar, tan libres. Sabes lo que me ha costado pillar apenas la puerta, ¡me bebí una amonestación de Kevin! —Reclamo, dado que ella ríe, yéndose hacia el almacén trasero—. ¡¿Pero, jefa?!

Bufo, encima la persigo, resignada dejo mis brazos caer arriba de mis caderas.

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QUASAR -Capítulo 2-

CAPÍTULO 2

Por fortuna, ya casi llego.

Básicamente me detengo a tan solo una manzana del local, porque no puedo dejar de explorar los nuevos grafitos que colorean esta parte de Los Ángeles. Un artista montado sobre una elevada tarima, ilustra con gran habilidad el rostro de una joven mujer, «de aspecto latino a mi criterio». De labios anchos y expresión intensa en sus ojos negros, rodeada y prácticamente cubierta de amarillos girasoles.

Descubro su entusiasmo, activo en su audaz tarea, además de escucharle cantar, la articulación se amortigua debido a la mascarilla, teniendo en cuenta la música que llega hasta aquí. A escasa distancia, (casi en las puertas de Angelo), hay otra voz acompañada por un sonido metálico, o bien el ritmo parece ser o imitar lo electrónico. No logro otear con claridad, una vez comienzo a andar, la vibración en mi bolsillo me avisa de un mensaje en el móvil. «Mely: No lo imaginas Cande, ¡esto está de lujo!», su escrito hace que me distraiga por un instante, luego denoto la hora en el aparato, y me alarmo. Ahora conforme avanzo, elevo mi vista, y considero no chocar a personas que quedan en el paso.

—Con su permiso…, disculpen.

Pido a fin de continuar, las voces y música ya las oigo con más fuerza, sin embargo, estoy preocupada por llegar a tiempo a la librería. El grupo termina el show, al segundo, la gente aplaude eufóricos, entre tanto toman fotografías. Algunos chocan conmigo, al pretender acercarse, así lanzar monedas a aquellos músicos. Evito largar insulto alguno, e interrumpe una voz femenina.

—Damas y caballeros, la siguiente canción será hecha a ustedes, de parte del Llanero Solitario, aunque no tan solo. ¿Verdad Cástor?

Me abalanzo, hasta un pequeño espacio entre un par de turistas, a resultas de ello alcanzo las puertas. A pesar de que consto de quince minutos tarde, presto oídos, un acento entremezclado español con inglés, habla al traducir el nombre de la canción que interpretarán. Entonces me detengo, entretanto la discreción gana, pues sostengo el pomo de entrada hacia el interior de Angelo. Vigilo sobre el hombro y sin pretender, me dirijo de vuelta y próxima a los tres concertistas, siendo centro del gran grupo, que expectantes hacen antesala a un tema. La vocecilla, es la de una chica no más de dieciséis años, menuda con una pequeña arpa en una de sus manos. Parece animada, su cabellera rubio ceniza se mece al tanto que pasa un sombrero de chef por el círculo. A medida que lo hace este le pesa. El segundo en escena, es un joven maduro, quizás sea de mi edad. Llama mi curiosidad, al comenzar a tocar las primeras notas en su guitarra, muy potente. Su rostro no se distingue, al vestir, una sudadera y su capucha puestas, además de una pañoleta cubriendo nariz y labios. A su diestra, hay otro chico de cabello corto y de un impactante color de ojos, muy parecidos a los de la cría que platica.

—Este es el fin de acto, por hoy. Si desean pueden encontrarnos en tres días, Santa Mónica. En Restaurante Madame Só. ¡Hasta luego, y gracias! —El vocero imita una venia, encorvado y tomando su pecho, seguido señala a la jovencita—. Maia, el ángel. —Todos truenan sus palmas con aplausos—. Quien les habla, ya lo saben, difícil de olvidar ¿cierto? —A mi lado ríen—. Cástor se despide, para los que recién llegan. —Me ve directo, y comienzo a estudiar alrededor sin creer que es a mí—. Y, por último, el mudo saludo del cómo lo llamamos, “Llanero”, y no tan solitario.

El aludido saluda tímidamente, sin levantar la vista hacia su público. A continuación, sigue en lo suyo, afinando el instrumento en sus manos. La bella muchacha, llamada Maia, dice—. El tema es muy conocido, si bien no es actual, es la música cual adolescente —con respeto—, debería comenzar a escuchar.

Nadie la contradice, mucho menos en el tiempo que el chico misterioso, da inicio a los primeros acordes. Cástor lo alcanza, al golpetear un artilugio con unas espátulas, y al parecer, muy doméstico. Es un vistoso instrumento de percusión, al estilo tubófono fabricado en PVC. ¡Increíble!, es el sonido electro que escuché a distancia. No esperaba tanto talento. Sin retrasarse, un canto bajo, casi íntimo, vocaliza:

«Come here, baby[1]».

Me clavo en mi lugar, a saber, que otros ambicionan ocupar, desean tener una mejor vista. Así con total insolencia, tal tozuda, me interpongo, y sin más alguien me da un empujón. Casi caigo, no obstante logro mantenerme estable, recuperando mi estilete, sin perderme de nada continúo a manera de fiel espectadora. El Llanero, está en un punto céntrico de la improvisada ronda. Esta vez su cuerpo y expresión carecen de dudas, se ve seguro en cuanto se balancea con su acústica, y parafrasea o canta con actitud Tyler. Con todo y con esto, se le escucha fantástico, a pesar de que el sonido sea amortiguado con la tela que cubre sus labios. Pese a ello, su timbre es algo hipnótico, invitándote a verlo sin parpadear.

«Seems like we’re makin’ up more than we’re makin’ love.

And it always seems you got somethin’ on your mind other than me

Girl, you got to change your crazy ways

You hear me[2]

Sus manos pulsan la guitarra, tal si acariciara el cielo. En cuanto a sus dedos, estos se menean ávidos por las cuerdas y sin observar ni uno de sus movimientos, en aquel momento suspiro admirada, aún no me acostumbro a verlos y es que los músicos aprecian las melodías a niveles infinitos. Jamás podría hacerlo, quizás lo logre después de un tiempo quién sabe, pues básicamente, no se fabrica, se nace.

«I go crazy, crazy baby, I go crazy

You turn it on, then you’re gone

Yeah, you drive me crazy, crazy, crazy for you baby».

El público lo vitorea, a par él se agita en el sitio sin amedrentarse, de manera muy elegante y manipulada, desgarra sus cuerdas vocales, y suena rasposa en el proceso. «Es, es un ídolo…» Cavilo, queriendo buscarle algún otro sinónimo distinto a los que le he atribuido, pues no encuentro ninguno que dé a su talla.

Lo siguiente que veo, me deja atónita de lo que en mi vida lo he estado. El Llanero, vaga con tranquilidad arriba del pavimento, y a paso de donde estoy, entreveo su ancha espalda, y de igual manera, persigo el ritmo de su torso. Me meneo en el lugar, atraída por su forma de desplazarse con su música.

«What can I do, honey?

I feel like the color bluuue».

A fin de entonar “azul”, a término de estrofa el cantante se voltea, mientras su capucha aún cubre su cabeza, ahora denoto su cabellera, un mechón castaño sobresale justo en su frente, junto a una porción de piel blanca, y también analizo que la tela continúa allí en sus labios. Tarareo, concretamente gimo a gato lastimado, e intento reproducir a coro su afinación, y en cuanto sus ojos se elevan, es alcanzado por el reflejo del sol, e impacta en su mirada cuando lo atraviesa igual que a un cristal. No finjo el asombro, al revelar el color en ellos, de un azul quasar. Con esto en mente, rompo toda armonía y otro de mis alaridos desentonados se oye a kilómetros, esto parece que ha reclamado su atención. «Oh, ha escuchado, que humillante». Él se me queda viendo, califico que sonríe, y durante unos minutos u horas no estoy muy segura, doy por hecho el ingreso a un mundo paralelo. La letra ya en segundo plano, juzgo en que va en el verso, al declararle, particularmente a la señorita la cual lo excita y ama, que lo pone inepto tras su forma loca de ser. Menudo rollo, coincido con su autor.

Un rápido vistazo, me permite destacar que los otros dos continúan tocando sus instrumentos, en compañía del vocalista. Pero por sobre el sonido de sus compañeros, sus dedos hacen maravilla entonando el solo de Crazy, y momento después su voz me regresa a él. Otra vez está observándome, y yo de verdad, olvidé del cómo se respira. Me remuevo con inquietud, y por fin ese simple hecho, me hace recordar que tengo obligaciones pendientes.

Necesito tu amor. ¡Cariño! —Canta en alto—. Necesito tu amor.

La tensión de la música sumada a su tonada, me coloca en una posición muy incómoda. Respiro una bocanada de aire, que por ese breve instante consigue enfriarme inclusive los pulmones. Desando, en cuanto el Llanero avanza, más trago saliva por la repentina sequedad en mi boca, y continúo en retroceso hasta que soy absorbida por la gente. En fin, me inmiscuyo adentro así poder llegar a las puertas, “reclamo” encontrar un lugar seguro. Sin resuello ingreso a Angelo, en tanto camino observo fuera. Logro escuchar su voz, pareciendo llamarme, la eleva repitiendo parte del estribillo; «¡Cariño! Necesito tu amor.» Cierro los ojos en negación, a su vez el compañero de turno de Mely me aparta de la ensoñación gruppie que me ha poseído.

—Melissa no vendrá, era de esperarse. Menuda capulla, me ha hecho atender más de un cuarto de hora solo.

El joven peliteñido me habla con altivez y sorna, estando detrás del mostrador, y así lo analizo un momento desencajada de lo que departe; sus ojos saltones, me observan esperando de mí alguna señal de que lo he escuchado. Suspiro, mortificada, tratando de ubicarme en lugar y tiempo, también analizar que uno de los empleados a cargo de la librería de mi madre, me está mirando como si fuera tonta. Detesto a Kevin, más bien que sea tan quejoso, eso sí me da hastío. Este mastica su goma de mascar, de forma exagerada depositando sus codos sobre madera, entretanto su vista va hacia el tumulto. Maldigo internamente, teniendo en cuenta que el cantante se oye, en palabras, él encrespa mis nervios.

—Son geniales. Pues vienen a esta hora cada dos por tres. Aunque no tengo la fortuna de que sean todos, al menos el Llanero no, ese casi nunca aparece; hoy gracias al cielo soy testigo de su espectáculo. —Dice animado, y concentrado —sin darse por aludido que soy espectador—, en su dedo índice al tiempo que lo pasea por su goma, mismamente dentro y fuera, y en seguida enredarla en el mismo. Iugh.

Ahg, extraño que mamá permita tanto alboroto delante de su tienda.

—¿Eh, chica? Laura fue la que los vio primero, y no pudo dejar de aplaudir como foca aquella vez.

Realizo un morro con mi boca sin saber que responder.

Mhm, aún de ese modo, no considero que adivinara que ocuparían tanto espacio.

Me dice a la vez que mastica bruscamente el chicle.

—Oye, que clorosis nos traemos Candela.

Chisto.

—Que va, imaginación tuya. He tenido que venir volando a cubrir turno, y todavía casi me matan por abrirme paso.

—Fue eso, no que te has quedado viendo un poquito su show. ¿Un tantín?

—No voy a caer ahí.

Decido ir a cambiarme por el uniforme. Giro mi cuerpo entero hacia su amonestación, y Kevin ya está oculto detrás de su revista de comics favorito.

«Crazy, crazy, crazy for you baby.

I’m losin’ my mind, girl, cause I’m goin’ crazy[3]».

De pronto el mancebo teñido baja su lectura, e inicia un apresurado paso, para colgarse de una estantería repleta de libros en vidriera.

—Ya termina, esa canción no será igual, este hombre compite contra Tyler.

Sonrío viendo la espalda de Kevin, flipa en puntilla de pies, y cuello estirado com-penetrado en su chisme.

«You turn it on then, you’re gone

Yeah, you drive me[4]».

Exhalo en alto al oírle otra vez, y la piel en brazos se eriza, después de todo no soy sincera conmigo; de la misma manera he sido capturada por ellos, prontamente el magnetismo de aquel cantante superó mis expectativas. Cierran su final con broche de oro, segundo los aplausos no se hacen esperar. ¡Hora de trabajar!, tengo esto presente aunque se cuela el último suspiro de canción, puedo reconocer un acento grueso y basto, parece estar aquí, musitándolo en mi lóbulo.

«Yeah, now baby…»


[1] Traducción: «Ven aquí, nena.» Inicio de tema de; Aerosmith «Crazy».

[2] «Parece que nos reconciliamos más de lo que hacemos el amor. Y siempre parece que tienes algo en tu mente que no sea yo. Chica, tienes que cambiar tus locuras ¿Me escuchas?»

[3] «Loco, loco, loco por ti, nena. Estoy perdiendo la cabeza, chica, porque me estoy volviendo loco.»

[4] «Tú lo enciendes, luego te vas. Sí, tú me vuelves…»

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QUASAR -Capítulo 1-

CAPÍTULO 1

Un rayo de luz explota desde un centro oscuro, y maravillosas ondas atraen una energía, e increíble estela de un intenso azul. En la película se denota lo maravilloso que suele ser el espacio, y por ello hoy estoy sentada en cátedra de astrofísica. Aburrido para algunos, magnífico para mí. Les sorprendería lo que uno descubre aquí, y aún más en la clase del señor, Clark “S”, ya sabrán del porque se hace llamar así. El profesor S, se interpone frente a la enorme pantalla y el foco, proyectando una alargada sombra sobre la pared, finalmente enciende las luces dentro del aula.

Pestañeo, ante la interrupción.

—¿Los quasares, realmente porqué son fenómenos? ¿Son algo así como una estrella del rock? A priori: Terminaremos todos convertidos y tragados por agujeros negros movidos por su música.

Él detiene la marcha del video y da inicio a su discurso, ahora todos estamos atentos a su pregunta o respuesta. Lo veo guardar su pluma en el bolsillo frontal de su camisa, y es de esperar, sonríe complacido consigo. Lo he dicho: el hombre ama los desafíos. Por ello me he inscripto a su tutoría, es uno de los mejores académicos en la Universidad. Pues, tampoco adivinaría jamás, lo convincente que es a la hora de impartir sus clases.

—Un centro en un gran escenario… Alumnos, imaginen un ser magnético, —mi compañero de lado vocifera el nombre de Magneto, y risas retumban en el salón, incluyendo la mía—. ¡Ajá exacto, muy ocurrente señor Adams! Continúo; —el profesor se coloca de manera casual en apoyo sobre su escritorio—. Eso lo convierte en alguien absorbente, y muy, muy explosivo con tal brillo, o sea hasta vomita su ego. Cerca de estos hay una energía de billones, en otras palabras, arderían mis ojos.

Asiente conforme a su ejemplo.

—Ahora tu… —Dicen mi nombre, entonces elevo mi vista fuera de mis anotaciones—. Sí, gracias por el nuevo aporte Adams. Ehm, en que estaba, ah sí. Candela. ¿Dime, qué sacas de estos Rock-stars?

Aumento de risas. Pienso; es una de las asignaturas más felices en astronomía. Endurezco mi cuerpo en el asiento, el hecho es tratar que los nervios no me afecten. En cambio, ruedo el lápiz entre mis dedos, antes de crear alguna contestación. Carraspeo, no obstante, estoy segura de mí misma. Dije.

—Son supermasivos, brutales devoradores de luz, son parásitos. —A mi lado compañeros ríen—. Asimismo, también considero; son hermosos creadores de verdaderas galaxias…

Finalmente me voy apagando, ante el silencio de los alumnos, además de aludir al hombre entrado en años y en cuerpo y experiencia, que me observa con seriedad. Lo puedo notar deshaciendo mi vago concepto, sin embargo, comienza a moverse pensativo a lo ancho del salón. Nuevamente avanza y esta vez es en mi dirección, me genera ansiedad al verle subir las cuatro filas, en seguida mueve a mi compañero Adams, y se coloca junto. Rasca su mentón, y pasea su mirada hacia cada uno dentro del lugar.

—Saben que ese “ego”, el del quasar es muy necesario. Su imán es implacable para mover, acercar cuerpos, esos que convidan su luz. Es un fenómeno maravillosamente extraño. Aquí Candela ha dicho algo muy interesante acerca de estos estelares, imagínenlos como las estrellas de Rock, ¿ah? Se iluminan por la energía que imantan. ¿Cierto?, pues su concierto es concurrido. —Sonríe y voltea hacia mí—. Has observado muy bien, el caso que no hace del todo mal, ¿por qué pensar que solo desarman, absorben? Si también tienen el arma de alinear, brillar y tal has dicho: crear lo nuevo.

—Son el centro de un todo, si ellos dan un inicio quizás, usted lo dijo, también pueden zanjar un período, pues entonces lo único que no comprendo: ¿cuál es la causa de que disipen por completo?

Recobro compostura, al considerar a Adams a la diestra de “S”, y dicha cercanía y atención de este; entonces ya no me siento tan cómoda como en un principio. Suelo enfebrecer mi estado, ante cualquier debate de interés acostumbro advertir un subidón de energía, y ya, reacciono por impulso. Seguro, el señor Clark trata de revertir y reformular hipótesis, y así nuevamente otra disputa dará inicio.

—¡Ja! Esto merece un premio. ¿Puedo?

Estoy desconcertada, parpadeo, aunque asiento contestando a su pregunta. La presión de sus dedos es sutil, al colocar adhesivos de estrellas sobre mis pómulos, al momento sonrío al profesor Clark, él hace esto a cada alumno que logra oponerse, o dar inicio a un tema el cual quiere que concluyamos nosotros mismos. Cuando está bañando mi rostro recreando una constelación, una potente música lo interrumpe, por consecuencia este ciñe su cejo. El teléfono de mi compañero Adams, resuena a nuestro lado, y segundo después se enciende la alarma del término de hora.

El profesor Clark ya de pie, dijo.

—Señor Adams, usted escucha lo que opino sobre los móviles en clase. Queda advertido.

—Lo siento, ya, ya no volverá a repetirse. Perdón.

—Ajá, mmm, ¿qué banda es esa? La del tono…

Adams boquea confundido, luego se compone y sonríe viéndonos.

—E-es, son fabulosos señor, y curioso, su nombre es muy oportuno, se llaman Quasar.

Clark menea su índice, mientras cabecea en reconocimiento, en cuanto a mí, solo los observo sin comprender.

—Oh, ya sabía yo, mi hija me tiene loco con esos chicos. Pero, entre nos, me agradan. —Diciendo eso se aleja hacia su escritorio—. ¡Hasta la próxima, alumnos! Nos veremos y en esa oportunidad quiero mucho del tema. Infórmense, e instruyan sus propias teorías, tal vez se ganen más que estrellas.

Aclara, y en eso revela la gran ese, común en color rojo[1], que sutilmente esconde debajo de su camisa.

Se escuchan chismorreos y más risas. Lo curioso que gran número de alumnos están dentro del salón, muy diferente a otras clases que casi siempre pelean por quien sale disparado primero. Recojo mis cosas, tratando de apurarme y llegar al metro sin demoras. Aún el tráfico a estas horas es apenas tranquilo.

—Hasta la próxima Candela.

—Chao, Adams.

Corro, presurosa cruzando el campus, casi llego, en tanto en los portones de UV.LA, noto los elevados risos de Melissa. Al verme entre personas, esta salta de un lado a otro, haciendo que rebote el estuche de su violín. Mi amiga continúa en lo suyo como un canguro.

—¡Ey, aquí Candela! ¡Aquí!

Llego hasta ella y soy atrapada en un caluroso abrazo. Melissa se aleja sonriente, mientras yo la imito.

—Que energía Mely…

—Ay, no tengo mucho tiempo Cande. —Me ve confundida—. ¡¿Otra vez te ha puesto eso en todo tu moflete?!

Dice al pasar todas sus palmas sobre mis mejillas, al hacerlo recuerdo las pegatinas.

—Deseo algo de ti, ¡te he alcanzado necesito que me hagas un gran favor!

Sin más comenzamos a andar, y en ello la contemplo con aprensión.

—¿Y bien?

Sin decir más la escucho, viendo como gesticula sin disimulo su entusiasmo. Mi mejor amiga ama la actuación, y sí, afortunadamente vive en la gran ciudad del cine. Pues eso no lo hace nada fácil tampoco, Melissa se ha presentado a numerosos castings, yo ya me he aburrido de verle ir y venir con su bella carita larga de tanta tristeza, luego de quedar fuera.

—Esta vez es diferente morena, siento que esta es mi gran, enorme oportunidad. ¡Debo tomarla por los cuernos!

Río, echando mi cabellera negra fuera de hombro.

—Frena eso Candela, tienes que cubrirme el turno en la librería. Si falto, tu mamá va a matarme.

Resoplo, en seguida me abanico el rostro debido al calor. En Los Ángeles, de pie sobre la calle, hay demasiado fuego, me está matando, y eso que nací y admito, moriré en este sitio. En otras palabras, por un día, tan solo uno, quiero un cambio. En otro caso, quizás algo frío, que me erice por completo, fantaseo, he hecho de mi vida una rutina.

—Por qué tan callada Cande, dale, dime que sí. ¿Siií?

Melissa imita un perfecto tono en español, en efecto el acento no es del todo acertado.

Mhm, eso te va a costar.

—Qué, qué quieres a cambio… Quién me ha despertado, obtendrá de mí los mejores deseos. Pide mi señora.

—Oh, ya cállate. Ese es el papel el cual interpretarás, es enserio, ¿Aladino?

—No, solo se me vino en mente. Además, no me sienta lo de Genio.

Trato de concentrarme donde vamos, ya casi, estamos cerca de nuestro medio de trasporte. Tengo pensado cambiar mi ruta, ya que pretendo hacerle el favor. Aunque ella aún no lo sabe.

—Quieres que comparta todo un año Netflix contigo, hecho. ¿Mi ropa?, listo. ¿Algo más? Ah, escucharte sobre tu espacio, estrellas y números infinitos. Sin peros. —Le tomo de su chaqueta, y pretendo cruzar la vía sin que ella sea atropellada por un remolque. Al llegar al otro lado me detengo, y fijo mi mirada en sus perfectos ojos verdes.

—Ya. Lo haré, está bien. Acepto, un canje muy jugoso.

—Va, va, ya sabía yo que no me eliminarías lo de escucharte hablar de tus hobbies. Eres perversa Candela Long.

Revuelve mi cabellera, mientras se queja sobre escucharme hablar de astros, luego continuamos el camino hacia el centro. Después de mucho, no he sido testigo del apuro de mi amiga, nunca llega a tiempo a ningún sitio. Excepto las audiciones, motivo extra. Alcanzando el primer bulevar la gente ronda sin detenerse, los imito, en tanto soy rodeada de pensamientos.

—Debo avisarle a mamá que no me encontrará en casa.

—No te preocupes.

Giro rápidamente el cuello en su dirección, gracias a la velocidad de rotación me da un dolor agudo en él, enseguida masajeo la zona.

—Lo tuyo es grave, prácticamente todo el año o casi durante he sido tu agenda, y ahora vas y me ganas. Bendito cast.

Me carcajeo, su cara me dice: “Estás exagerando”. Ella bufa y repite.

—Mira que eres una exagerada.

Continúa renegando, y en eso, un bus estaciona frente, arrojando su humo directo en nuestras narices. Ambas tosemos sin contenernos, y cuando logro calmar mi garganta y alejar el sabor amargo, sin más dilatación, le estoy gritando a su conductor. Melissa me toma del antebrazo, tratando que baje la voz. La veo realmente mortificada, es que casi nadie se ha aludido la realidad en la cual estamos. Qué mundo cruel.

Ella me deja espacio, una vez nota que el vehículo avanza, y al tris defino la imagen de difusión que se adhiere en chapa, en un tamaño visible para transeúntes; al fin y al cabo, mi curiosidad no necesariamente es en cualquier publicidad. Una tipografía moderna resalta en color neutro, y casi en cámara lenta logro leer el título. «Quasar.» En mi memoria surge el recordatorio, el momento exacto cuanto he escuchado el tono de llamada en el móvil de Adams.

Un sonoro suspiro al fin despierta mi retardo, oigo a Melissa.

Es ahí que recorro el trayecto del colectivo hasta perderle de vista.

—Uf, quien pudiera tener ese par observándote. Ni hablar, si me canta al oído.

—¿De qué hablas?

—Eh, es en serio, ¡a él me refiero!

Parpadeo, y en cuanto volteo mi concentración en Mely, descubro su mano extendida en dirección al andén del frente, al otro lado en avenida; un gran cartel de difusión cubre parte de una azotea sobre un edificio. Parece de risa, es el doble de tamaño del anterior, con singular efecto, impacto y medio me llevo.

Trago el grueso nudo, y froto mis pestañas pintadas, creo dejar máscara por todo mi ojo izquierdo.

Imaginen que los quasares y sus vientos y su magnetismo, tienden a obrar con las estrellas, como bailando con ellas, pudiendo de esa forma refractar y colorear unos aros de un añil tal, dejándote sin aliento. Un increíble espectáculo que indagar. A mi parecer, sería lo más hermoso de lo que podría ser testigo. Hasta ahora. Porque esos luceros que están impresos en aquella imagen, son un verdadero quasar.

—Wao.

—Sí, wao. Esta banda está en su momento, aunque lo mejor es su vocalista, Alioth. Es un bombón, claro, a más de talentoso el chico, hay que decirlo.

—¡¿Alioth?! Vaya, después de todo, llego a comprender lo de su banda. Si su nombre…

Melissa toma el aspecto de sospecha, responde.

—No me digas.

—Sí, es una estrella que es parte de Osa Mayor, es muy brillante, y esta es la cola y es la más cerca…

Mi amiga cruza sin aviso, haciendo un movimiento de hastío con sus brazos.

—¡Ay Dios, matarme con un gran, el más grande de los meteoritos! —Continúa avanzando sin mí, allí frenética diviso a ambos lados de vía, y luego de no prever peligro; mis sentidos se detienen por un instante en dicho y bendito afiche. Inclino mi cabeza, tratando de adivinar si la fotografía tiene exceso de Photoshop—. ¡Ey, Candela vienes, debo avanzar! —Niego, me encuentro atenta en aquellos fanales de un vibrante azul quasar—. Uy-uy ¡alguien se ha enamorado!

Suspiro, avergonzada ante aquel resuelto grito, y trato de despejarme, eventualmente observo en su dirección, ella se encuentra riendo.

—Ya para tonta.

Minuto más tarde, hace una reverencia y alza su brazo en un expresivo saludo, se despide, en tanto crea un signo al modo religioso. Diciéndome que necesita de mucha ayuda en casting. Nos mandamos un corto beso, y dibujo un corazón con mi índice sobre mi blusa. Melissa dice un silencioso “gracias”, pronto sostiene el instrumento y ligero voltea, emprendiendo hacia destino.

Me quedo viendo su silueta, y a sus risos rebotar hasta perderle de vista. Al instante recuerdo que debo llegar a la librería, obligatoriamente cubrir el turno de Melissa. Si no lo cumplo, mi madre nos matará a ambas y esta vez; sin tomarla ni beberla, llevaría la peor parte, solo por ser familia. Bufo, y arreglo mi cabellera en alto, permito que suaves mechones largos caigan a cada lado de mi rostro, y casi sin querer miro por encima.

—Okey, ¿qué hago aquí, y colgada por ti? —El azul y expresión en ellos parece sonreírme, entonces devuelvo una dócil sonrisa, ahora bien, me alejo con algo de rudeza sobre mis talones, zapateando encamino a Angelo Books.

¡DEJA TU IMPRESIÓN DEBAJO EN LA CAJITA DE COMENTARIOS! <3Gracias.

[1] El profesor Clark, posee o hace referencia a la “S” debido a su nombre: “Clark” como Clark Kent, y refiere a que viene del espacio, como lo es el famoso personaje de Superman.

Les dejo la PLAYLIST en Spotify de la obra por si desean escucharla, esta novela incluirá género de fantasía, y romance.

Además, hallarán letras escitas por Alioth Mitchell ¿quieres conocerlo? Pues dentro de muy poco ¡en AMAZON!

Ahora puedes ir leyendo gratis en Wattpad

English Version

CHAPTER 1

A ray of light explodes from a dark center, and wonderful waves attract an energy, and incredible wake of intense blue. The film denotes how wonderful space is usually, and that is why today I am sitting in an astrophysics chair. Bored for some, great for me. They would be surprised what one discovers here, and even more so in the class of Mr. Clark “S”, they will know why he calls himself that. Professor S, stands in front of the huge screen and the spotlight, casting a long shadow on the wall, finally turns on the lights inside the classroom.

Blink, before the interruption.

“The quasars, really why are they phenomena? Are they something like a rock star? A priori: We will finish all converted and swallowed by black holes moved by their music.”

He stops the march of the video and begins his speech, now we are all attentive to your question or answer. I see him keep his pen in the front pocket of his shirt, and hopefully, he smiles pleased with him. I have said it: man loves challenges. That’s why I signed up for his tutoring, he is one of the best academics at the University. Well, I would never guess, how convincing it is when it comes to teaching.

“A center on a big stage … Students, imagine a magnetic being,” my sidemate shouts Magneto’s name, and laughs rumble in the room, including mine. “Aha exact, very happening Mr. Adams! Continuous;” The professor is placed in a casual way in support on his desk. “That makes him someone absorbing, and very, very explosive with such brightness, that is, he even vomits his ego. Near these there is an energy of billions, in other words, my eyes would burn.

Nod according to your example.

“Now you …” They say my name, then I look up from my notes. “Yes, thanks for the new contribution Adams. Ehm, what was it, ah yes. Candle. Tell me, what do you get from these Rock-stars?”

Increased laughter I think; It is one of the happiest subjects in astronomy. I harden my body in the seat, the fact is that my nerves do not affect me. Instead, I roll the pencil between my fingers, before creating any answer. I clear my throat, however, I am sure of myself. Said.

“They are supermassive, brutal light-eaters, they are parasites.” At my side, colleagues laugh. “I also consider; they are beautiful creators of true galaxies…”

Finally I turn off, before the silence of the students, in addition to referring to the man entered in years and in body and experience, who observes me seriously. I can notice it undoing my vague concept, however, it begins to move thoughtfully across the room. Again he advances and this time it is in my direction, I am anxious to see him climb the four rows, then move my companion Adams, and he stands together. He scratches his chin, and walks his gaze to everyone inside the place.

“They know that “ego,” that of the quasar, is very necessary. Its magnet is relentless to move, bring bodies closer, those that invite its light. It is a wonderfully strange phenomenon. Here Candela has said something very interesting about these stars, imagine them as the Rock stars, ah? They are illuminated by the energy they magnetize. Right?” Well, his concert is crowded. He smiles and turns to me. “You have observed very well, the case that does not do everything wrong, why think that they only disarm, absorb? If they also have the weapon to align, shine and as you said: create the new.”

“They are the center of a whole, if they give a start perhaps, you said, they can also settle a period, then the only thing I do not understand: what is the cause of dissipation completely?”

I recover my composure, considering Adams at the right hand of “S”, and this closeness and attention of this; Then I don’t feel as comfortable as I was at first. I usually get angry at my state, before any debate of interest I usually warn of a high energy, and now, I react on impulse. Sure, Mr. Clark tries to reverse and reformulate hypotheses, and so again another dispute will begin.

“Ha! This deserves a prize. May l?”

I am puzzled, blinking, although I sit answering your question. The pressure of his fingers is subtle, by placing star stickers on my cheekbones, at the moment I smile at Professor Clark, he does this to each student who manages to oppose, or start a topic which he wants us to conclude ourselves. When he is bathing my face, recreating a constellation, a powerful music interrupts him, as a result he sticks his brow. My companion Adams’ phone rings at our side, and second the second time alarm goes on.

Professor Clark is already standing, he said.

“Mr. Adams, you hear what I think about mobile phones in class. Be warned.”

“I’m sorry, now, it won’t happen again. Sorry.”

“Aha, mmm, what band is that? The tone…”

Adams gasps confused, then composes and smiles seeing us.

“I-it’s, they’re fabulous sir, and curious, their name is very timely, they are called Quasar.”

Clark wiggles his index, while nodding in recognition, as for me, I only watch them without understanding.

“Oh, I already knew, my daughter has me crazy with those boys.” But, among us, I like them. Saying that, he walks away to his desk. Until next time, students! We will see each other and on that occasion I love the subject very much. Inform yourself, and instruct your own theories, you may earn more than stars.

It clarifies, and in that reveals the great that, common in red [1], which subtly hides under his shirt.

Gossip and more laughter are heard. The funny thing that a large number of students are inside the classroom, very different from other classes that almost always fight for who gets shot first. I pick up my things, trying to hurry up and get to the subway without delay. Even the traffic at this time is barely calm.

“Until the next Candle.”

“Chao, Adams.”

I run, hurried across the campus, almost arrived, while in the gates of UV.LA, I notice Melissa’s high laughter. When he sees me among people, he jumps from side to side, bouncing the case of his violin. My friend continues in her own as a kangaroo.

“Hey, here Candela!” Here!

I reach her and I am caught in a warm hug. Melissa walks away smiling, while I imitate her.

“What energy Mely …

“Oh, I don’t have much time, Cande.” “She looks confused.” Have you put that on your whole skunk again ?!

He says when he passes all his palms on my cheeks, in doing so I remember the stickers.

“I want something from you. I’ve reached you. I need you to do me a great favor!”

Without more we begin to walk, and in it I contemplate it with apprehension.

-And good?

Without saying more, I listen to her, watching her gestures without dissimulation. My best friend loves acting, and yes, fortunately she lives in the big city of cinema. Well, that does not make it easy either, Melissa has appeared to numerous castings, I have already got bored of seeing him come and go with his beautiful long face of so much sadness, after being out.

-This time is different brunette, I feel that this is my great, huge opportunity. I must take her by the horns!

Rio, throwing my black hair off shoulder.

“Candela stops that, you have to cover my turn in the bookstore.” If I’m missing, your mom is going to kill me.

I snort, I immediately fan my face due to the heat. In Los Angeles, standing on the street, there is too much fire, it is killing me, and that I was born and I admit, I will die in this place. In other words, for one day, just one, I want a change. In another case, perhaps something cold, that makes me stand up, fantasize, I have made my life a routine.

“Why so quiet Cande, give it to me, tell me yes.” Yes?

Melissa imitates a perfect tone in Spanish, in fact the accent is not quite right.

“Mhm, that’s going to cost you.”

-What, what do you want in return… Who has woken me up, will get the best wishes from me. Ask my lady.

“Oh, shut up.” That is the role you will play, is it really, Aladdin?

“No, it just came to mind.” Besides, I don’t feel about Genius.

I try to concentrate where we are going, almost, we are close to our means of transportation. I plan to change my route, since I intend to do the favor. Although she doesn’t know yet.

“You want me to share a whole year Netflix with you, done.” My clothes? Ready. Anything else? Ah, hear you about your space, stars and infinite numbers. Uncomplainingly. “I take him from his jacket, and I intend to cross the road without her being hit by a trailer.” When I get to the other side I stop, and fix my gaze on his perfect green eyes.

-Already. I will, it’s fine. I accept, a very juicy exchange.

-Go, go, I already knew that you wouldn’t eliminate me from listening to you talk about your hobbies. You are perverse Candela Long.

Stir my hair, while complaining about hearing me talk about stars, then we continue the path to the center. After a long time, I have not witnessed my friend’s trouble, she never arrives on time anywhere. Except auditions, extra reason. Reaching the first boulevard, people roam without stopping, I imitate them, while I am surrounded by thoughts.

“I must tell Mom that she won’t find me at home.”

-Do not worry.

I turn my neck quickly in its direction, thanks to the speed of rotation it gives me a sharp pain in it, immediately massaging the area.

“Yours is serious, practically all year or almost during your schedule, and now you go and win me.” Blessed cast

I laugh, his face tells me: “You’re exaggerating.” She snorts and repeats.

“Look you’re an exaggeration.”

He continues to deny, and in that, a bus is parked in front, throwing its smoke directly into our noses. We both cough without restraint, and when I manage to calm my throat and remove the bitter taste, without further expansion, I am shouting at his driver. Melissa takes me from the forearm, trying to lower her voice. I see her really mortified, is that almost no one has alluded to the reality in which we are. What a cruel world.

She leaves me space, once I notice that the vehicle is advancing, and to the tris I define the diffusion image that adheres to sheet metal, in a size visible to passersby; After all, my curiosity is not necessarily in any publicity. A modern typeface stands out in neutral color, and almost in slow motion I can read the title. Quasar. In my memory comes the reminder, the exact moment when I heard the ringtone on Adams’ cell phone.

A loud sigh finally awakens my delay, I hear Melissa.

It is there that I travel the route of the collective until I lose sight of it.

“Ugh, who could have that pair watching you.” Not to mention, if he sings to my ear.

-What are you talking about?

“Hey, it’s serious, I mean him!”

I blink, and as soon as I turn my concentration on Mely, I discover his outstretched hand in the direction of the front platform, across the street; A large broadcast sign covers part of a roof over a building. It seems of laughter, it is twice the size of the previous one, with singular effect, impact and half I take.

I swallow the thick knot, and rub my painted eyelashes, I think I leave a mask all over my left eye.

Imagine that the quasars and their winds and their magnetism tend to work with the stars, as if dancing with them, thus being able to refract and color some rings of such an indigo, leaving you breathless. An incredible show to investigate. In my opinion, it would be the most beautiful thing I could witness. Until now. Because those stars that are printed on that image, are a real quasar.

-Wao.

“Yes, wao.” This band is in its moment, although the best is its vocalist, Alioth. It is a chocolate, of course, more than talented the boy, it must be said.

“Alioth ?!” Wow, after all, I get to understand his band. If your name …

Melissa looks suspicious, responds.

-Do not tell me.

“Yes, it is a star that is part of Ursa Major, it is very bright, and this is the tail and is the closest …”

My friend crosses without warning, making a bored movement with her arms.

“Oh God, kill me with a big, the greatest meteorite!” —Continue advancing without me, there frantic divide on both sides of the road, and then not anticipating danger; My senses stop for a moment in saying and blessed poster. I tilt my head, trying to guess if the picture has too much of Photoshop. Hey, Candela you come, I must move on! “Niego, I’m attentive in those fans of a vibrant blue quasar.” Oops, someone has fallen in love!

I sigh, embarrassed at that resolute scream, and try to clear myself, eventually I look in his direction, she is laughing.

“Now for a fool.”

Minute later, he bows and raises his arm in an expressive greeting, says goodbye, while creating a sign in the religious way. Telling me that you need a lot of help in casting. We sent each other a short kiss, and I draw a heart with my index on my blouse. Melissa says a silent “thank you”, soon holds the instrument and turns slightly, embarking on destiny.

I stare at his silhouette, and his laughs bounce until he loses sight of him. I instantly remember that I must arrive at the bookstore, necessarily covering Melissa’s turn. If I don’t comply, my mother will kill us both and this time; Without taking it or drinking it, it would take the worst part, just because it was family. Bufo, and I fix my hair high, I allow soft long locks to fall on each side of my face, and almost unintentionally I look over.

“Ok, what am I doing here, and hanging for you?” “The blue and expression on them seems to smile at me, then I return a docile smile, but now I walk away with some rudeness on my heels, stomping on my way to Angelo Books.”

[1] Professor Clark owns or makes reference to the “S” due to his name: “Clark” as Clark Kent, and refers to the fact that it comes from space, as is the famous Superman character.

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Thank you.

Bibliomanía tras coronavirus

Bibliomanía, la oscura «enfermedad del libro» que surgió en la Europa del siglo XIX

Alois Pichler es considerado el mayor ladrón de libros de una biblioteca de Rusia. En 1871, más de 4.500 títulos que faltaban de la biblioteca fueron hallados bajo su posesión, lo que desencadenó su arresto y exilio en Siberia.

Según Stuart, durante el juicio, su defensa trató de mitigar la pena alegando que el teólogo padecía una «condición mental peculiar, una manía no en el sentido legal o médico, sino en el sentido ordinario de una pasión violenta, irresistible e inconquistable».

Es decir, Pichler era una víctima de la «bibliomanía», una condición que en la Europa del siglo XIX se consideraba una temida enfermedad.

Extraído de

BBC News Mundo

Bienvenidos lectores, como bien saben (y sin más relleno), esta entrada no hablará del virus taan reconocido actualmente, la superestrella que acecha a nuestro mundo hoy, ¿será que, el primer Jinete Peste, el Conquistador ronda en el mundo para conducirnos al jucio? Nah. Somos nosotros mismos los detonantes de esto, ¿una acusación? Tal vez, quien sino el propio hombre para dañarse así mismo. Triste, tristísimo.

En fin, hoy Viaggio escribe una entrada para hablar sobre, como dice la primer palabra del encabezado, “Bibliomanía”, tras la cuarentena social-decadente en la que nos encontramos. Que mejor para los lectores a sueldo que recorren cada rincón del planeta, pasar sumergidos entre libros.

Descubriremos muchas opciones para leer en línea, ya que salir de tu casa hacia una librería abierta, en época de psicosis y emergencia sanitaria, puede ser imposible. Una de las mejores opciones en auge son: la descargas de títulos en ebook. Quizás pienses, oh pero, se me irá todo el presupuesto en ello. Pues no, muchos de los autores en español han tenido la generosidad de brindar sus títulos gratuitamente. Como oyes, digo lees. Así, somos beneficiados por muchos de los géneros publicados en Kindle, a un total de 0 dólares. Bien, eso siempre si deseas ir a esa plataforma, como ya he escrito y recomendado en otros post, existen bibliotecas gratuitas que no cobran un peso ni a lectores, tampoco a sus escritores por publicar sus historias. Como son: Wattpad, Litnet, entre otras.

Para que veas y pasees por una lista, te estaré dejando algunas obras de las que he descubierto. Tú decides, si te apetece alguna de ellas, o ve por tu cuenta y tan solo decubre, como he dicho, hay una cantidad de títulos, además de audiolibros.

El bidón de leche (Spanish Edition)

El bidón de leche (Spanish Edition)

by Alex Divaro

Kindle $0.00 Free with Kindle Unlimited membership

MAGNET IN DARK: El ónix (Spanish Edition)

MAGNET IN DARK: El ónix (Spanish Edition)

by Majo Sr Kindle $0.00 Free with Kindle Unlimited membership

El Contrato: Romance Histórico (Spanish Edition)

El Contrato: Romance Histórico (Spanish Edition)

by Pilar Lepe

$0.00 Free with Kindle Unlimited

Antes de que Mate (Un Misterio con Mackenzie White—Libro 1) (Spanish Edition)

Antes de que Mate (Un Misterio con Mackenzie White—Libro 1) (Spanish Edition)

by Blake Pierce Kindle $0.00


Audible Audiobook $0.00

La visita del selkie (Spanish Edition)

La visita del selkie (Spanish Edition)

by Libertad Delgado | Paperback $16.61


Kindle $0.00 Free

El Despertar (Trilogía El Despertar nº 1) (Spanish Edition)

El Despertar (Trilogía El Despertar nº 1) (Spanish Edition)

by Yunnuen Gonzalez

Kindle $0.00 $1.99

La mordida del guerrero (Spanish Edition)

La mordida del guerrero (Spanish Edition)

by María José Tirado

Kindle $0.00 Free with Kindle Unlimited membership Or $0.00 to buy

FCBD 2015: Avengers #1: (Spanish Edition) (All-New, All-Different Avengers (2015-2016))

FCBD 2015: Avengers #1: (Spanish Edition) (All-New, All-Different Avengers (2015-2016))

by Mark Waid , Charles Soule, et al. 4.2 out of 5 stars 219 Kindle & comiXology $0.00

Colección completa de misterio y suspense: libros en español de misterios, asesinatos y crímenes (Spanish Edition)
Irresistible (Serie Romántica Contemporánea): Libro 1 (Spanish Edition)

Como ves, una gran cantidad de libros provienen de escritores que autopublican, pues, aquí he colocado una de mis favoritas autoras que no solo es indie, también tiene novelas publicadas con sellos; su nombre es María José Tirado. Y si indagas a fondo, tal vez topes obras de autores reconocidos, dando algun trabajillo el cual no sonsaque un duro, más que las infinitas gracias de sus lectores en esta época difícil.

Entonces bibliomaníacos en cuarentena, ¿qué leerán? Comenten, compartan sus impresiones del post, además recomienden más lecturas, somos curiosos sobre que están leyendo. Sea cual sea el sitio, o aplicación.

Lo importante ahora, es distenderse bajo el techo de nuestro hogar y ser prudentes, muchas gracias por leer una entrada más de Viaggio. Les pido que se cuiden, ustedes, a sus familias y a otros, sobre todo sean responsables y cuidadosos, entre todos, tal vez, podamos construir un mundano mundo mejor. Recuperar las viejas cosas o costumbres sociales, como besar y saludar a individuos, no sea tarde, pues intentemos guardar pequeñas porciones que nos hace humanos. La tecnología nos acompaña, nos facilita, sí, aunque no nos hace las costumbres, ni nos hace sentir tan vivos. Como lo hacen aquellos que nos rodean cotidianamente.

¡Un gran beso, divino mundo!

woman standing beside another woman sitting on chair

Literatura

COMARCA

“Once upon a time” may not be the word to describe a dream, which I had a few nights ago.

Perhaps, I should start the story with, “There will be a day” … which I will walk on a green grass, with the cool breeze slipping through the linen garments. Whip your hair, just as I wear it in the present, with loose laughs, only that they will no longer be obsidian, but their strands will have a beautiful gray. While I was smiling, one of my sons was walking behind me, I never got to see his face, nor have I noticed if he is just as beautiful as he is until now, or more, who knows. I was just following in my footsteps, watchman.

My old person, walked among equally smiling and kind people, I got to observe a town, a region, with not so high buildings, although they were very strange and futuristic. Its ceilings were dyed emerald green. Its walls were of an intense silver. And I came to the conclusion, meanwhile, my old being advanced, that that moment, in that, my future, perhaps ours or perhaps that of a part of humanity; there is peace, without war of diseases, without poor governments and, far from the Elite elections.

There, there will be a region.

COMARCA

“Había una vez”, quizás no sea la palabra para describir un sueño, el cuál hace unas noches he tenido.

Tal vez, deba empezar el relato con, “habrá un día”… el cuál caminaré sobre un pasto verde, con la brisa fresca colándose a través de las prendas de lino. Azotasen el cabello, tal cuál como lo llevo en el presente, de sueltos risos, solo que ya no serán de color obsidiana, sino, sus hebras estarán tenidas de un bello gris. Mientras, yo sonreía, detrás de mí marchaba uno de mis hijos, nunca llegué a ver su rostro, tampoco he notado si es igual de bello que lo es hasta ahora, o más, quién sabe. Solo seguía mis pasos, vigilante.

Mi persona ya anciana, paseó entre personas igual de sonrientes y amables, llegué a observar a un pueblo, una comarca, con edificios no tan altos, aunque eran muy extraños y futuristas. Sus techos se teñían de verde esmeralda. Sus paredes, eran de un intenso plata. Y llegué a la conclusión, entretanto, mi viejo ser avanzó, que ese instante, en ese, mi futuro, quizás el nuestro o tal vez el de una parte de la humanidad; exista la paz, sin guerra de enfermedades, sin pobres gobiernos y, lejos de la elecciones de Elite.

Allí, habrá una comarca.

Relato escrito por

Majo.Sr

QUASAR -Capítulo 2-

CAPÍTULO 2

Por fortuna, ya casi llego.

Básicamente me detengo a tan solo una manzana del local, porque no puedo dejar de explorar los nuevos grafitos que colorean esta parte de Los Ángeles. Un artista montado sobre una elevada tarima, ilustra con gran habilidad el rostro de una joven mujer, «de aspecto latino a mi criterio». De labios anchos y expresión intensa en sus ojos negros, rodeada y prácticamente cubierta de amarillos girasoles.

Descubro su entusiasmo, activo en su audaz tarea, además de escucharle cantar, la articulación se amortigua debido a la mascarilla, teniendo en cuenta la música que llega hasta aquí. A escasa distancia, (casi en las puertas de Angelo), hay otra voz acompañada por un sonido metálico, o bien el ritmo parece ser o imitar lo electrónico. No logro otear con claridad, una vez comienzo a andar, la vibración en mi bolsillo me avisa de un mensaje en el móvil. «Mely: No lo imaginas Cande, ¡esto está de lujo!», su escrito hace que me distraiga por un instante, luego denoto la hora en el aparato, y me alarmo. Ahora conforme avanzo, elevo mi vista, y considero no chocar a personas que quedan en el paso.

—Con su permiso…, disculpen.

Pido a fin de continuar, las voces y música ya las oigo con más fuerza, sin embargo, estoy preocupada por llegar a tiempo a la librería. El grupo termina el show, al segundo, la gente aplaude eufóricos, entre tanto toman fotografías. Algunos chocan conmigo, al pretender acercarse, así lanzar monedas a aquellos músicos. Evito largar insulto alguno, e interrumpe una voz femenina.

—Damas y caballeros, la siguiente canción será hecha a ustedes, de parte del Llanero Solitario, aunque no tan solo. ¿Verdad Cástor?

Me abalanzo, hasta un pequeño espacio entre un par de turistas, a resultas de ello alcanzo las puertas. A pesar de que consto de quince minutos tarde, presto oídos, un acento entremezclado español con inglés, habla al traducir el nombre de la canción que interpretarán. Entonces me detengo, entretanto la discreción gana, pues sostengo el pomo de entrada hacia el interior de Angelo. Vigilo sobre el hombro y sin pretender, me dirijo de vuelta y próxima a los tres concertistas, siendo centro del gran grupo, que expectantes hacen antesala a un tema. La vocecilla, es la de una chica no más de dieciséis años, menuda con una pequeña arpa en una de sus manos. Parece animada, su cabellera rubio ceniza se mece al tanto que pasa un sombrero de chef por el círculo. A medida que lo hace este le pesa. El segundo en escena, es un joven maduro, quizás sea de mi edad. Llama mi curiosidad, al comenzar a tocar las primeras notas en su guitarra, muy potente. Su rostro no se distingue, al vestir, una sudadera y su capucha puestas, además de una pañoleta cubriendo nariz y labios. A su diestra, hay otro chico de cabello corto y de un impactante color de ojos, muy parecidos a los de la cría que platica.

—Este es el fin de acto, por hoy. Si desean pueden encontrarnos en tres días, Santa Mónica. En Restaurante Madame Só. ¡Hasta luego, y gracias! —El vocero imita una venia, encorvado y tomando su pecho, seguido señala a la jovencita—. Maia, el ángel. —Todos truenan sus palmas con aplausos—. Quien les habla, ya lo saben, difícil de olvidar ¿cierto? —A mi lado ríen—. Cástor se despide, para los que recién llegan. —Me ve directo, y comienzo a estudiar alrededor sin creer que es a mí—. Y, por último, el mudo saludo del cómo lo llamamos, “Llanero”, y no tan solitario.

El aludido saluda tímidamente, sin levantar la vista hacia su público. A continuación, sigue en lo suyo, afinando el instrumento en sus manos. La bella muchacha, llamada Maia, dice—. El tema es muy conocido, si bien no es actual, es la música cual adolescente —con respeto—, debería comenzar a escuchar.

Nadie la contradice, mucho menos en el tiempo que el chico misterioso, da inicio a los primeros acordes. Cástor lo alcanza, al golpetear un artilugio con unas espátulas, y al parecer, muy doméstico. Es un vistoso instrumento de percusión, al estilo tubófono fabricado en PVC. ¡Increíble!, es el sonido electro que escuché a distancia. No esperaba tanto talento. Sin retrasarse, un canto bajo, casi íntimo, vocaliza:

«Come here, baby[1]».

Me clavo en mi lugar, a saber, que otros ambicionan ocupar, desean tener una mejor vista. Así con total insolencia, tal tozuda, me interpongo, y sin más alguien me da un empujón. Casi caigo, no obstante logro mantenerme estable, recuperando mi estilete, sin perderme de nada continúo a manera de fiel espectadora. El Llanero, está en un punto céntrico de la improvisada ronda. Esta vez su cuerpo y expresión carecen de dudas, se ve seguro en cuanto se balancea con su acústica, y parafrasea o canta con actitud Tyler. Con todo y con esto, se le escucha fantástico, a pesar de que el sonido sea amortiguado con la tela que cubre sus labios. Pese a ello, su timbre es algo hipnótico, invitándote a verlo sin parpadear.

«Seems like we’re makin’ up more than we’re makin’ love.

And it always seems you got somethin’ on your mind other than me

Girl, you got to change your crazy ways

You hear me[2]

Sus manos pulsan la guitarra, tal si acariciara el cielo. En cuanto a sus dedos, estos se menean ávidos por las cuerdas y sin observar ni uno de sus movimientos, en aquel momento suspiro admirada, aún no me acostumbro a verlos y es que los músicos aprecian las melodías a niveles infinitos. Jamás podría hacerlo, quizás lo logre después de un tiempo quién sabe, pues básicamente, no se fabrica, se nace.

«I go crazy, crazy baby, I go crazy

You turn it on, then you’re gone

Yeah, you drive me crazy, crazy, crazy for you baby».

El público lo vitorea, a par él se agita en el sitio sin amedrentarse, de manera muy elegante y manipulada, desgarra sus cuerdas vocales, y suena rasposa en el proceso. «Es, es un ídolo…» Cavilo, queriendo buscarle algún otro sinónimo distinto a los que le he atribuido, pues no encuentro ninguno que dé a su talla.

Lo siguiente que veo, me deja atónita de lo que en mi vida lo he estado. El Llanero, vaga con tranquilidad arriba del pavimento, y a paso de donde estoy, entreveo su ancha espalda, y de igual manera, persigo el ritmo de su torso. Me meneo en el lugar, atraída por su forma de desplazarse con su música.

«What can I do, honey?

I feel like the color bluuue».

A fin de entonar “azul”, a término de estrofa el cantante se voltea, mientras su capucha aún cubre su cabeza, ahora denoto su cabellera, un mechón castaño sobresale justo en su frente, junto a una porción de piel blanca, y también analizo que la tela continúa allí en sus labios. Tarareo, concretamente gimo a gato lastimado, e intento reproducir a coro su afinación, y en cuanto sus ojos se elevan, es alcanzado por el reflejo del sol, e impacta en su mirada cuando lo atraviesa igual que a un cristal. No finjo el asombro, al revelar el color en ellos, de un azul quasar. Con esto en mente, rompo toda armonía y otro de mis alaridos desentonados se oye a kilómetros, esto parece que ha reclamado su atención. «Oh, ha escuchado, que humillante». Él se me queda viendo, califico que sonríe, y durante unos minutos u horas no estoy muy segura, doy por hecho el ingreso a un mundo paralelo. La letra ya en segundo plano, juzgo en que va en el verso, al declararle, particularmente a la señorita la cual lo excita y ama, que lo pone inepto tras su forma loca de ser. Menudo rollo, coincido con su autor.

Un rápido vistazo, me permite destacar que los otros dos continúan tocando sus instrumentos, en compañía del vocalista. Pero por sobre el sonido de sus compañeros, sus dedos hacen maravilla entonando el solo de Crazy, y momento después su voz me regresa a él. Otra vez está observándome, y yo de verdad, olvidé del cómo se respira. Me remuevo con inquietud, y por fin ese simple hecho, me hace recordar que tengo obligaciones pendientes.

Necesito tu amor. ¡Cariño! —Canta en alto—. Necesito tu amor.

La tensión de la música sumada a su tonada, me coloca en una posición muy incómoda. Respiro una bocanada de aire, que por ese breve instante consigue enfriarme inclusive los pulmones. Desando, en cuanto el Llanero avanza, más trago saliva por la repentina sequedad en mi boca, y continúo en retroceso hasta que soy absorbida por la gente. En fin, me inmiscuyo adentro así poder llegar a las puertas, “reclamo” encontrar un lugar seguro. Sin resuello ingreso a Angelo, en tanto camino observo fuera. Logro escuchar su voz, pareciendo llamarme, la eleva repitiendo parte del estribillo; «¡Cariño! Necesito tu amor.» Cierro los ojos en negación, a su vez el compañero de turno de Mely me aparta de la ensoñación gruppie que me ha poseído.

—Melissa no vendrá, era de esperarse. Menuda capulla, me ha hecho atender más de un cuarto de hora solo.

El joven peliteñido me habla con altivez y sorna, estando detrás del mostrador, y así lo analizo un momento desencajada de lo que departe; sus ojos saltones, me observan esperando de mí alguna señal de que lo he escuchado. Suspiro, mortificada, tratando de ubicarme en lugar y tiempo, también analizar que uno de los empleados a cargo de la librería de mi madre, me está mirando como si fuera tonta. Detesto a Kevin, más bien que sea tan quejoso, eso sí me da hastío. Este mastica su goma de mascar, de forma exagerada depositando sus codos sobre madera, entretanto su vista va hacia el tumulto. Maldigo internamente, teniendo en cuenta que el cantante se oye, en palabras, él encrespa mis nervios.

—Son geniales. Pues vienen a esta hora cada dos por tres. Aunque no tengo la fortuna de que sean todos, al menos el Llanero no, ese casi nunca aparece; hoy gracias al cielo soy testigo de su espectáculo. —Dice animado, y concentrado —sin darse por aludido que soy espectador—, en su dedo índice al tiempo que lo pasea por su goma, mismamente dentro y fuera, y en seguida enredarla en el mismo. Iugh.

Ahg, extraño que mamá permita tanto alboroto delante de su tienda.

—¿Eh, chica? Laura fue la que los vio primero, y no pudo dejar de aplaudir como foca aquella vez.

Realizo un morro con mi boca sin saber que responder.

Mhm, aún de ese modo, no considero que adivinara que ocuparían tanto espacio.

Me dice a la vez que mastica bruscamente el chicle.

—Oye, que clorosis nos traemos Candela.

Chisto.

—Que va, imaginación tuya. He tenido que venir volando a cubrir turno, y todavía casi me matan por abrirme paso.

—Fue eso, no que te has quedado viendo un poquito su show. ¿Un tantín?

—No voy a caer ahí.

Decido ir a cambiarme por el uniforme. Giro mi cuerpo entero hacia su amonestación, y Kevin ya está oculto detrás de su revista de comics favorito.

«Crazy, crazy, crazy for you baby.

I’m losin’ my mind, girl, cause I’m goin’ crazy[3]».

De pronto el mancebo teñido baja su lectura, e inicia un apresurado paso, para colgarse de una estantería repleta de libros en vidriera.

—Ya termina, esa canción no será igual, este hombre compite contra Tyler.

Sonrío viendo la espalda de Kevin, flipa en puntilla de pies, y cuello estirado com-penetrado en su chisme.

«You turn it on then, you’re gone

Yeah, you drive me[4]».

Exhalo en alto al oírle otra vez, y la piel en brazos se eriza, después de todo no soy sincera conmigo; de la misma manera he sido capturada por ellos, prontamente el magnetismo de aquel cantante superó mis expectativas. Cierran su final con broche de oro, segundo los aplausos no se hacen esperar. ¡Hora de trabajar!, tengo esto presente aunque se cuela el último suspiro de canción, puedo reconocer un acento grueso y basto, parece estar aquí, musitándolo en mi lóbulo.

«Yeah, now baby…»


[1] Traducción: «Ven aquí, nena.» Inicio de tema de; Aerosmith «Crazy».

[2] «Parece que nos reconciliamos más de lo que hacemos el amor. Y siempre parece que tienes algo en tu mente que no sea yo. Chica, tienes que cambiar tus locuras ¿Me escuchas?»

[3] «Loco, loco, loco por ti, nena. Estoy perdiendo la cabeza, chica, porque me estoy volviendo loco.»

[4] «Tú lo enciendes, luego te vas. Sí, tú me vuelves…»

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Click aquí si no has leído —- QUASAR – CAPÍTULO 1

QUASAR -Capítulo 1-

CAPÍTULO 1

Un rayo de luz explota desde un centro oscuro, y maravillosas ondas atraen una energía, e increíble estela de un intenso azul. En la película se denota lo maravilloso que suele ser el espacio, y por ello hoy estoy sentada en cátedra de astrofísica. Aburrido para algunos, magnífico para mí. Les sorprendería lo que uno descubre aquí, y aún más en la clase del señor, Clark “S”, ya sabrán del porque se hace llamar así. El profesor S, se interpone frente a la enorme pantalla y el foco, proyectando una alargada sombra sobre la pared, finalmente enciende las luces dentro del aula.

Pestañeo, ante la interrupción.

—¿Los quasares, realmente porqué son fenómenos? ¿Son algo así como una estrella del rock? A priori: Terminaremos todos convertidos y tragados por agujeros negros movidos por su música.

Él detiene la marcha del video y da inicio a su discurso, ahora todos estamos atentos a su pregunta o respuesta. Lo veo guardar su pluma en el bolsillo frontal de su camisa, y es de esperar, sonríe complacido consigo. Lo he dicho: el hombre ama los desafíos. Por ello me he inscripto a su tutoría, es uno de los mejores académicos en la Universidad. Pues, tampoco adivinaría jamás, lo convincente que es a la hora de impartir sus clases.

—Un centro en un gran escenario… Alumnos, imaginen un ser magnético, —mi compañero de lado vocifera el nombre de Magneto, y risas retumban en el salón, incluyendo la mía—. ¡Ajá exacto, muy ocurrente señor Adams! Continúo; —el profesor se coloca de manera casual en apoyo sobre su escritorio—. Eso lo convierte en alguien absorbente, y muy, muy explosivo con tal brillo, o sea hasta vomita su ego. Cerca de estos hay una energía de billones, en otras palabras, arderían mis ojos.

Asiente conforme a su ejemplo.

—Ahora tu… —Dicen mi nombre, entonces elevo mi vista fuera de mis anotaciones—. Sí, gracias por el nuevo aporte Adams. Ehm, en que estaba, ah sí. Candela. ¿Dime, qué sacas de estos Rock-stars?

Aumento de risas. Pienso; es una de las asignaturas más felices en astronomía. Endurezco mi cuerpo en el asiento, el hecho es tratar que los nervios no me afecten. En cambio, ruedo el lápiz entre mis dedos, antes de crear alguna contestación. Carraspeo, no obstante, estoy segura de mí misma. Dije.

—Son supermasivos, brutales devoradores de luz, son parásitos. —A mi lado compañeros ríen—. Asimismo, también considero; son hermosos creadores de verdaderas galaxias…

Finalmente me voy apagando, ante el silencio de los alumnos, además de aludir al hombre entrado en años y en cuerpo y experiencia, que me observa con seriedad. Lo puedo notar deshaciendo mi vago concepto, sin embargo, comienza a moverse pensativo a lo ancho del salón. Nuevamente avanza y esta vez es en mi dirección, me genera ansiedad al verle subir las cuatro filas, en seguida mueve a mi compañero Adams, y se coloca junto. Rasca su mentón, y pasea su mirada hacia cada uno dentro del lugar.

—Saben que ese “ego”, el del quasar es muy necesario. Su imán es implacable para mover, acercar cuerpos, esos que convidan su luz. Es un fenómeno maravillosamente extraño. Aquí Candela ha dicho algo muy interesante acerca de estos estelares, imagínenlos como las estrellas de Rock, ¿ah? Se iluminan por la energía que imantan. ¿Cierto?, pues su concierto es concurrido. —Sonríe y voltea hacia mí—. Has observado muy bien, el caso que no hace del todo mal, ¿por qué pensar que solo desarman, absorben? Si también tienen el arma de alinear, brillar y tal has dicho: crear lo nuevo.

—Son el centro de un todo, si ellos dan un inicio quizás, usted lo dijo, también pueden zanjar un período, pues entonces lo único que no comprendo: ¿cuál es la causa de que disipen por completo?

Recobro compostura, al considerar a Adams a la diestra de “S”, y dicha cercanía y atención de este; entonces ya no me siento tan cómoda como en un principio. Suelo enfebrecer mi estado, ante cualquier debate de interés acostumbro advertir un subidón de energía, y ya, reacciono por impulso. Seguro, el señor Clark trata de revertir y reformular hipótesis, y así nuevamente otra disputa dará inicio.

—¡Ja! Esto merece un premio. ¿Puedo?

Estoy desconcertada, parpadeo, aunque asiento contestando a su pregunta. La presión de sus dedos es sutil, al colocar adhesivos de estrellas sobre mis pómulos, al momento sonrío al profesor Clark, él hace esto a cada alumno que logra oponerse, o dar inicio a un tema el cual quiere que concluyamos nosotros mismos. Cuando está bañando mi rostro recreando una constelación, una potente música lo interrumpe, por consecuencia este ciñe su cejo. El teléfono de mi compañero Adams, resuena a nuestro lado, y segundo después se enciende la alarma del término de hora.

El profesor Clark ya de pie, dijo.

—Señor Adams, usted escucha lo que opino sobre los móviles en clase. Queda advertido.

—Lo siento, ya, ya no volverá a repetirse. Perdón.

—Ajá, mmm, ¿qué banda es esa? La del tono…

Adams boquea confundido, luego se compone y sonríe viéndonos.

—E-es, son fabulosos señor, y curioso, su nombre es muy oportuno, se llaman Quasar.

Clark menea su índice, mientras cabecea en reconocimiento, en cuanto a mí, solo los observo sin comprender.

—Oh, ya sabía yo, mi hija me tiene loco con esos chicos. Pero, entre nos, me agradan. —Diciendo eso se aleja hacia su escritorio—. ¡Hasta la próxima, alumnos! Nos veremos y en esa oportunidad quiero mucho del tema. Infórmense, e instruyan sus propias teorías, tal vez se ganen más que estrellas.

Aclara, y en eso revela la gran ese, común en color rojo[1], que sutilmente esconde debajo de su camisa.

Se escuchan chismorreos y más risas. Lo curioso que gran número de alumnos están dentro del salón, muy diferente a otras clases que casi siempre pelean por quien sale disparado primero. Recojo mis cosas, tratando de apurarme y llegar al metro sin demoras. Aún el tráfico a estas horas es apenas tranquilo.

—Hasta la próxima Candela.

—Chao, Adams.

Corro, presurosa cruzando el campus, casi llego, en tanto en los portones de UV.LA, noto los elevados risos de Melissa. Al verme entre personas, esta salta de un lado a otro, haciendo que rebote el estuche de su violín. Mi amiga continúa en lo suyo como un canguro.

—¡Ey, aquí Candela! ¡Aquí!

Llego hasta ella y soy atrapada en un caluroso abrazo. Melissa se aleja sonriente, mientras yo la imito.

—Que energía Mely…

—Ay, no tengo mucho tiempo Cande. —Me ve confundida—. ¡¿Otra vez te ha puesto eso en todo tu moflete?!

Dice al pasar todas sus palmas sobre mis mejillas, al hacerlo recuerdo las pegatinas.

—Deseo algo de ti, ¡te he alcanzado necesito que me hagas un gran favor!

Sin más comenzamos a andar, y en ello la contemplo con aprensión.

—¿Y bien?

Sin decir más la escucho, viendo como gesticula sin disimulo su entusiasmo. Mi mejor amiga ama la actuación, y sí, afortunadamente vive en la gran ciudad del cine. Pues eso no lo hace nada fácil tampoco, Melissa se ha presentado a numerosos castings, yo ya me he aburrido de verle ir y venir con su bella carita larga de tanta tristeza, luego de quedar fuera.

—Esta vez es diferente morena, siento que esta es mi gran, enorme oportunidad. ¡Debo tomarla por los cuernos!

Río, echando mi cabellera negra fuera de hombro.

—Frena eso Candela, tienes que cubrirme el turno en la librería. Si falto, tu mamá va a matarme.

Resoplo, en seguida me abanico el rostro debido al calor. En Los Ángeles, de pie sobre la calle, hay demasiado fuego, me está matando, y eso que nací y admito, moriré en este sitio. En otras palabras, por un día, tan solo uno, quiero un cambio. En otro caso, quizás algo frío, que me erice por completo, fantaseo, he hecho de mi vida una rutina.

—Por qué tan callada Cande, dale, dime que sí. ¿Siií?

Melissa imita un perfecto tono en español, en efecto el acento no es del todo acertado.

Mhm, eso te va a costar.

—Qué, qué quieres a cambio… Quién me ha despertado, obtendrá de mí los mejores deseos. Pide mi señora.

—Oh, ya cállate. Ese es el papel el cual interpretarás, es enserio, ¿Aladino?

—No, solo se me vino en mente. Además, no me sienta lo de Genio.

Trato de concentrarme donde vamos, ya casi, estamos cerca de nuestro medio de trasporte. Tengo pensado cambiar mi ruta, ya que pretendo hacerle el favor. Aunque ella aún no lo sabe.

—Quieres que comparta todo un año Netflix contigo, hecho. ¿Mi ropa?, listo. ¿Algo más? Ah, escucharte sobre tu espacio, estrellas y números infinitos. Sin peros. —Le tomo de su chaqueta, y pretendo cruzar la vía sin que ella sea atropellada por un remolque. Al llegar al otro lado me detengo, y fijo mi mirada en sus perfectos ojos verdes.

—Ya. Lo haré, está bien. Acepto, un canje muy jugoso.

—Va, va, ya sabía yo que no me eliminarías lo de escucharte hablar de tus hobbies. Eres perversa Candela Long.

Revuelve mi cabellera, mientras se queja sobre escucharme hablar de astros, luego continuamos el camino hacia el centro. Después de mucho, no he sido testigo del apuro de mi amiga, nunca llega a tiempo a ningún sitio. Excepto las audiciones, motivo extra. Alcanzando el primer bulevar la gente ronda sin detenerse, los imito, en tanto soy rodeada de pensamientos.

—Debo avisarle a mamá que no me encontrará en casa.

—No te preocupes.

Giro rápidamente el cuello en su dirección, gracias a la velocidad de rotación me da un dolor agudo en él, enseguida masajeo la zona.

—Lo tuyo es grave, prácticamente todo el año o casi durante he sido tu agenda, y ahora vas y me ganas. Bendito cast.

Me carcajeo, su cara me dice: “Estás exagerando”. Ella bufa y repite.

—Mira que eres una exagerada.

Continúa renegando, y en eso, un bus estaciona frente, arrojando su humo directo en nuestras narices. Ambas tosemos sin contenernos, y cuando logro calmar mi garganta y alejar el sabor amargo, sin más dilatación, le estoy gritando a su conductor. Melissa me toma del antebrazo, tratando que baje la voz. La veo realmente mortificada, es que casi nadie se ha aludido la realidad en la cual estamos. Qué mundo cruel.

Ella me deja espacio, una vez nota que el vehículo avanza, y al tris defino la imagen de difusión que se adhiere en chapa, en un tamaño visible para transeúntes; al fin y al cabo, mi curiosidad no necesariamente es en cualquier publicidad. Una tipografía moderna resalta en color neutro, y casi en cámara lenta logro leer el título. «Quasar.» En mi memoria surge el recordatorio, el momento exacto cuanto he escuchado el tono de llamada en el móvil de Adams.

Un sonoro suspiro al fin despierta mi retardo, oigo a Melissa.

Es ahí que recorro el trayecto del colectivo hasta perderle de vista.

—Uf, quien pudiera tener ese par observándote. Ni hablar, si me canta al oído.

—¿De qué hablas?

—Eh, es en serio, ¡a él me refiero!

Parpadeo, y en cuanto volteo mi concentración en Mely, descubro su mano extendida en dirección al andén del frente, al otro lado en avenida; un gran cartel de difusión cubre parte de una azotea sobre un edificio. Parece de risa, es el doble de tamaño del anterior, con singular efecto, impacto y medio me llevo.

Trago el grueso nudo, y froto mis pestañas pintadas, creo dejar máscara por todo mi ojo izquierdo.

Imaginen que los quasares y sus vientos y su magnetismo, tienden a obrar con las estrellas, como bailando con ellas, pudiendo de esa forma refractar y colorear unos aros de un añil tal, dejándote sin aliento. Un increíble espectáculo que indagar. A mi parecer, sería lo más hermoso de lo que podría ser testigo. Hasta ahora. Porque esos luceros que están impresos en aquella imagen, son un verdadero quasar.

—Wao.

—Sí, wao. Esta banda está en su momento, aunque lo mejor es su vocalista, Alioth. Es un bombón, claro, a más de talentoso el chico, hay que decirlo.

—¡¿Alioth?! Vaya, después de todo, llego a comprender lo de su banda. Si su nombre…

Melissa toma el aspecto de sospecha, responde.

—No me digas.

—Sí, es una estrella que es parte de Osa Mayor, es muy brillante, y esta es la cola y es la más cerca…

Mi amiga cruza sin aviso, haciendo un movimiento de hastío con sus brazos.

—¡Ay Dios, matarme con un gran, el más grande de los meteoritos! —Continúa avanzando sin mí, allí frenética diviso a ambos lados de vía, y luego de no prever peligro; mis sentidos se detienen por un instante en dicho y bendito afiche. Inclino mi cabeza, tratando de adivinar si la fotografía tiene exceso de Photoshop—. ¡Ey, Candela vienes, debo avanzar! —Niego, me encuentro atenta en aquellos fanales de un vibrante azul quasar—. Uy-uy ¡alguien se ha enamorado!

Suspiro, avergonzada ante aquel resuelto grito, y trato de despejarme, eventualmente observo en su dirección, ella se encuentra riendo.

—Ya para tonta.

Minuto más tarde, hace una reverencia y alza su brazo en un expresivo saludo, se despide, en tanto crea un signo al modo religioso. Diciéndome que necesita de mucha ayuda en casting. Nos mandamos un corto beso, y dibujo un corazón con mi índice sobre mi blusa. Melissa dice un silencioso “gracias”, pronto sostiene el instrumento y ligero voltea, emprendiendo hacia destino.

Me quedo viendo su silueta, y a sus risos rebotar hasta perderle de vista. Al instante recuerdo que debo llegar a la librería, obligatoriamente cubrir el turno de Melissa. Si no lo cumplo, mi madre nos matará a ambas y esta vez; sin tomarla ni beberla, llevaría la peor parte, solo por ser familia. Bufo, y arreglo mi cabellera en alto, permito que suaves mechones largos caigan a cada lado de mi rostro, y casi sin querer miro por encima.

—Okey, ¿qué hago aquí, y colgada por ti? —El azul y expresión en ellos parece sonreírme, entonces devuelvo una dócil sonrisa, ahora bien, me alejo con algo de rudeza sobre mis talones, zapateando encamino a Angelo Books.

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[1] El profesor Clark, posee o hace referencia a la “S” debido a su nombre: “Clark” como Clark Kent, y refiere a que viene del espacio, como lo es el famoso personaje de Superman.

Les dejo la PLAYLIST en Spotify de la obra por si desean escucharla, esta novela incluirá género de fantasía, y romance.

Además, hallarán letras escitas por Alioth Mitchell ¿quieres conocerlo? Pues dentro de muy poco ¡en AMAZON!

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English Version

CHAPTER 1

A ray of light explodes from a dark center, and wonderful waves attract an energy, and incredible wake of intense blue. The film denotes how wonderful space is usually, and that is why today I am sitting in an astrophysics chair. Bored for some, great for me. They would be surprised what one discovers here, and even more so in the class of Mr. Clark “S”, they will know why he calls himself that. Professor S, stands in front of the huge screen and the spotlight, casting a long shadow on the wall, finally turns on the lights inside the classroom.

Blink, before the interruption.

“The quasars, really why are they phenomena? Are they something like a rock star? A priori: We will finish all converted and swallowed by black holes moved by their music.”

He stops the march of the video and begins his speech, now we are all attentive to your question or answer. I see him keep his pen in the front pocket of his shirt, and hopefully, he smiles pleased with him. I have said it: man loves challenges. That’s why I signed up for his tutoring, he is one of the best academics at the University. Well, I would never guess, how convincing it is when it comes to teaching.

“A center on a big stage … Students, imagine a magnetic being,” my sidemate shouts Magneto’s name, and laughs rumble in the room, including mine. “Aha exact, very happening Mr. Adams! Continuous;” The professor is placed in a casual way in support on his desk. “That makes him someone absorbing, and very, very explosive with such brightness, that is, he even vomits his ego. Near these there is an energy of billions, in other words, my eyes would burn.

Nod according to your example.

“Now you …” They say my name, then I look up from my notes. “Yes, thanks for the new contribution Adams. Ehm, what was it, ah yes. Candle. Tell me, what do you get from these Rock-stars?”

Increased laughter I think; It is one of the happiest subjects in astronomy. I harden my body in the seat, the fact is that my nerves do not affect me. Instead, I roll the pencil between my fingers, before creating any answer. I clear my throat, however, I am sure of myself. Said.

“They are supermassive, brutal light-eaters, they are parasites.” At my side, colleagues laugh. “I also consider; they are beautiful creators of true galaxies…”

Finally I turn off, before the silence of the students, in addition to referring to the man entered in years and in body and experience, who observes me seriously. I can notice it undoing my vague concept, however, it begins to move thoughtfully across the room. Again he advances and this time it is in my direction, I am anxious to see him climb the four rows, then move my companion Adams, and he stands together. He scratches his chin, and walks his gaze to everyone inside the place.

“They know that “ego,” that of the quasar, is very necessary. Its magnet is relentless to move, bring bodies closer, those that invite its light. It is a wonderfully strange phenomenon. Here Candela has said something very interesting about these stars, imagine them as the Rock stars, ah? They are illuminated by the energy they magnetize. Right?” Well, his concert is crowded. He smiles and turns to me. “You have observed very well, the case that does not do everything wrong, why think that they only disarm, absorb? If they also have the weapon to align, shine and as you said: create the new.”

“They are the center of a whole, if they give a start perhaps, you said, they can also settle a period, then the only thing I do not understand: what is the cause of dissipation completely?”

I recover my composure, considering Adams at the right hand of “S”, and this closeness and attention of this; Then I don’t feel as comfortable as I was at first. I usually get angry at my state, before any debate of interest I usually warn of a high energy, and now, I react on impulse. Sure, Mr. Clark tries to reverse and reformulate hypotheses, and so again another dispute will begin.

“Ha! This deserves a prize. May l?”

I am puzzled, blinking, although I sit answering your question. The pressure of his fingers is subtle, by placing star stickers on my cheekbones, at the moment I smile at Professor Clark, he does this to each student who manages to oppose, or start a topic which he wants us to conclude ourselves. When he is bathing my face, recreating a constellation, a powerful music interrupts him, as a result he sticks his brow. My companion Adams’ phone rings at our side, and second the second time alarm goes on.

Professor Clark is already standing, he said.

“Mr. Adams, you hear what I think about mobile phones in class. Be warned.”

“I’m sorry, now, it won’t happen again. Sorry.”

“Aha, mmm, what band is that? The tone…”

Adams gasps confused, then composes and smiles seeing us.

“I-it’s, they’re fabulous sir, and curious, their name is very timely, they are called Quasar.”

Clark wiggles his index, while nodding in recognition, as for me, I only watch them without understanding.

“Oh, I already knew, my daughter has me crazy with those boys.” But, among us, I like them. Saying that, he walks away to his desk. Until next time, students! We will see each other and on that occasion I love the subject very much. Inform yourself, and instruct your own theories, you may earn more than stars.

It clarifies, and in that reveals the great that, common in red [1], which subtly hides under his shirt.

Gossip and more laughter are heard. The funny thing that a large number of students are inside the classroom, very different from other classes that almost always fight for who gets shot first. I pick up my things, trying to hurry up and get to the subway without delay. Even the traffic at this time is barely calm.

“Until the next Candle.”

“Chao, Adams.”

I run, hurried across the campus, almost arrived, while in the gates of UV.LA, I notice Melissa’s high laughter. When he sees me among people, he jumps from side to side, bouncing the case of his violin. My friend continues in her own as a kangaroo.

“Hey, here Candela!” Here!

I reach her and I am caught in a warm hug. Melissa walks away smiling, while I imitate her.

“What energy Mely …

“Oh, I don’t have much time, Cande.” “She looks confused.” Have you put that on your whole skunk again ?!

He says when he passes all his palms on my cheeks, in doing so I remember the stickers.

“I want something from you. I’ve reached you. I need you to do me a great favor!”

Without more we begin to walk, and in it I contemplate it with apprehension.

-And good?

Without saying more, I listen to her, watching her gestures without dissimulation. My best friend loves acting, and yes, fortunately she lives in the big city of cinema. Well, that does not make it easy either, Melissa has appeared to numerous castings, I have already got bored of seeing him come and go with his beautiful long face of so much sadness, after being out.

-This time is different brunette, I feel that this is my great, huge opportunity. I must take her by the horns!

Rio, throwing my black hair off shoulder.

“Candela stops that, you have to cover my turn in the bookstore.” If I’m missing, your mom is going to kill me.

I snort, I immediately fan my face due to the heat. In Los Angeles, standing on the street, there is too much fire, it is killing me, and that I was born and I admit, I will die in this place. In other words, for one day, just one, I want a change. In another case, perhaps something cold, that makes me stand up, fantasize, I have made my life a routine.

“Why so quiet Cande, give it to me, tell me yes.” Yes?

Melissa imitates a perfect tone in Spanish, in fact the accent is not quite right.

“Mhm, that’s going to cost you.”

-What, what do you want in return… Who has woken me up, will get the best wishes from me. Ask my lady.

“Oh, shut up.” That is the role you will play, is it really, Aladdin?

“No, it just came to mind.” Besides, I don’t feel about Genius.

I try to concentrate where we are going, almost, we are close to our means of transportation. I plan to change my route, since I intend to do the favor. Although she doesn’t know yet.

“You want me to share a whole year Netflix with you, done.” My clothes? Ready. Anything else? Ah, hear you about your space, stars and infinite numbers. Uncomplainingly. “I take him from his jacket, and I intend to cross the road without her being hit by a trailer.” When I get to the other side I stop, and fix my gaze on his perfect green eyes.

-Already. I will, it’s fine. I accept, a very juicy exchange.

-Go, go, I already knew that you wouldn’t eliminate me from listening to you talk about your hobbies. You are perverse Candela Long.

Stir my hair, while complaining about hearing me talk about stars, then we continue the path to the center. After a long time, I have not witnessed my friend’s trouble, she never arrives on time anywhere. Except auditions, extra reason. Reaching the first boulevard, people roam without stopping, I imitate them, while I am surrounded by thoughts.

“I must tell Mom that she won’t find me at home.”

-Do not worry.

I turn my neck quickly in its direction, thanks to the speed of rotation it gives me a sharp pain in it, immediately massaging the area.

“Yours is serious, practically all year or almost during your schedule, and now you go and win me.” Blessed cast

I laugh, his face tells me: “You’re exaggerating.” She snorts and repeats.

“Look you’re an exaggeration.”

He continues to deny, and in that, a bus is parked in front, throwing its smoke directly into our noses. We both cough without restraint, and when I manage to calm my throat and remove the bitter taste, without further expansion, I am shouting at his driver. Melissa takes me from the forearm, trying to lower her voice. I see her really mortified, is that almost no one has alluded to the reality in which we are. What a cruel world.

She leaves me space, once I notice that the vehicle is advancing, and to the tris I define the diffusion image that adheres to sheet metal, in a size visible to passersby; After all, my curiosity is not necessarily in any publicity. A modern typeface stands out in neutral color, and almost in slow motion I can read the title. Quasar. In my memory comes the reminder, the exact moment when I heard the ringtone on Adams’ cell phone.

A loud sigh finally awakens my delay, I hear Melissa.

It is there that I travel the route of the collective until I lose sight of it.

“Ugh, who could have that pair watching you.” Not to mention, if he sings to my ear.

-What are you talking about?

“Hey, it’s serious, I mean him!”

I blink, and as soon as I turn my concentration on Mely, I discover his outstretched hand in the direction of the front platform, across the street; A large broadcast sign covers part of a roof over a building. It seems of laughter, it is twice the size of the previous one, with singular effect, impact and half I take.

I swallow the thick knot, and rub my painted eyelashes, I think I leave a mask all over my left eye.

Imagine that the quasars and their winds and their magnetism tend to work with the stars, as if dancing with them, thus being able to refract and color some rings of such an indigo, leaving you breathless. An incredible show to investigate. In my opinion, it would be the most beautiful thing I could witness. Until now. Because those stars that are printed on that image, are a real quasar.

-Wao.

“Yes, wao.” This band is in its moment, although the best is its vocalist, Alioth. It is a chocolate, of course, more than talented the boy, it must be said.

“Alioth ?!” Wow, after all, I get to understand his band. If your name …

Melissa looks suspicious, responds.

-Do not tell me.

“Yes, it is a star that is part of Ursa Major, it is very bright, and this is the tail and is the closest …”

My friend crosses without warning, making a bored movement with her arms.

“Oh God, kill me with a big, the greatest meteorite!” —Continue advancing without me, there frantic divide on both sides of the road, and then not anticipating danger; My senses stop for a moment in saying and blessed poster. I tilt my head, trying to guess if the picture has too much of Photoshop. Hey, Candela you come, I must move on! “Niego, I’m attentive in those fans of a vibrant blue quasar.” Oops, someone has fallen in love!

I sigh, embarrassed at that resolute scream, and try to clear myself, eventually I look in his direction, she is laughing.

“Now for a fool.”

Minute later, he bows and raises his arm in an expressive greeting, says goodbye, while creating a sign in the religious way. Telling me that you need a lot of help in casting. We sent each other a short kiss, and I draw a heart with my index on my blouse. Melissa says a silent “thank you”, soon holds the instrument and turns slightly, embarking on destiny.

I stare at his silhouette, and his laughs bounce until he loses sight of him. I instantly remember that I must arrive at the bookstore, necessarily covering Melissa’s turn. If I don’t comply, my mother will kill us both and this time; Without taking it or drinking it, it would take the worst part, just because it was family. Bufo, and I fix my hair high, I allow soft long locks to fall on each side of my face, and almost unintentionally I look over.

“Ok, what am I doing here, and hanging for you?” “The blue and expression on them seems to smile at me, then I return a docile smile, but now I walk away with some rudeness on my heels, stomping on my way to Angelo Books.”

[1] Professor Clark owns or makes reference to the “S” due to his name: “Clark” as Clark Kent, and refers to the fact that it comes from space, as is the famous Superman character.

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Thank you.

PREMIO LITERARIO AMAZON 2019

Presentación del Premio Literario para autores Indies, en una de las plataformas de ventas como lo es Amazon. Este 2019 son convocados autores/as que apuestan por la autopublicación, los formatos serán tanto en ebooks y, tapa blanda.

Algunos compañeros me cuestionaron, (aunque yo sé lo mismo que ustedes sobre el tema). Solo me informo un poco, cuando algo realmente me interesa. 😀

En fin, la pregunta fue: ¿El concurso priva a ciertos géneros? Y la respuesta es, no. No limita géneros literarios.

El concurso admite varios de ellos, en realidad no sé si tiene alguna cláusula, o letra chica, casi todo lo tiene. No debe admitir cosas obvias como; violencia, etcétera, en fin, excesos.

Les recuerdo que aquí comparto una breve info, si gustan saber más por favor pinchen aquí, y este link los conducirá al sitio oficial.

Una vez se animen a hacerlo, la fecha imparte desde el 1 de Julio, hasta el 31 de agosto.

Como he dicho al inicio, la plataforma informa que tanto libros en digital como tapa blanda deben publicarse. Autores, suman su obra en ambos formatos. Solo que el mínimo de precio para los ebooks serán de 2,99 dólares americanos. Entre tanto, para los libros en físico eso será dependiendo del escritor.

Así que estos son los pasos, abre tu sitio en programa de KDP, subes tu nueva novela. A ella le agregas en la sección de etiquetas (en detalles), #premioliterario2019

A continuación les comparto un extracto de las respuestas a preguntas más comunes que se nos ocurren. Amazon las responde:

¿Puedo participar?

Podrá participar si cumple con los siguientes requisitos:

Autor. Cualquier persona que sea mayor de edad en su país de residencia puede participar. No importa si no ha publicado nunca, o si participó en ediciones anteriores. Se permiten coautores.

Género. Se aceptan todos los géneros literarios.

Fechas. El libro se tiene que subir y publicar en KDP en los dos formatos dentro del plazo de inscripción del concurso, que comienza el 1 de julio de 2019 y finaliza el 31 de agosto de 2019 (hora estándar del Pacífico, UTC -8).

Obra inédita. Es obligatorio que el libro no se haya publicado nunca. El libro en primicia debe ser una obra original suya.

Inscripciones. Se permite inscribir más de un libro por participante.

Preguntas frecuentes

😉

Bien, una vez hecho cada paso: ¡Bienvenidos a la sexta edición del concurso literario en Amazon!

Feliz juego, (ejem), digo, concurso.

¡¡Mucha suerte y éxitos, para todos aquellos que decidan sumarse!! ❤

EDICIONES 2019. Especial Día de enamorados

Recibo el año 2019 con más, promo de San Valentín, dedicada para aquellos escritores que publicarán especiales del día de los enamorados.

Eres autor, el cual busca portadas a precios accesibles. Pues solo conéctate y dinos tus gustos, nosotros te diseñamos tu portada.

Por nuestras comisiones envía un correo; majo25sr@gmail.com

MAGNET IN DARK© Capítulo 3, “Creep”.

«Pero  soy  extraño,  soy raro.

 ¿Qué  demonios  hago aquí? ¡Yo no  pertenezco aquí! Ella corre  de  nuevo,   ella sale  corriendo,  ella corre,  corre  (…)

 Cualquier  cosa que  te  haga  feliz,   cualquier  cosa  que  desees,  eres  tan  especial… 

Desearía  ser  especial.  Pero  soy extraño.

   ¡Soy raro! ¿Qué  demonios  hago aquí?».

Fragmento  del tema «CREEP-RARO» (traducido  al español). RADIOHEAD. 

 

CREEP 

 

De camino  a  casa  pensando  en  la  conversación  de  hace unos  segundos  con  mi  jefe  y  en  todo  lo  que  se  avecina,  sin  poder  disfrutar  los  planes  en  este  momento, ya que sin razón alguna  no me  siento bien. La atmósfera pesa. Continuamente  miro  hacia  atrás,  segura  de  que  alguien  fisgonea,  e  interrumpo  la  música  que  suena  en  mis  oídos  al  querer investigar  los  alrededores.

Con  la  palma  abierta  froto  mi  frente ya  sudorosa,  y  de  nuevo  ubico  el  audio  para  continuar,  aunque mis  piernas  comienzan  a ponerse  más  tiesas  mientras  que  mi distribución  sanguínea no funciona del  todo. El  porqué,  no lo  sé…

Los  cortos  cabellos  de  mi  nuca  repentinamente  se  erizan, pues  una  sombra  se  atraviesa  a  mi  perfil.  Rápido  doy  la  vuelta para  observar  y  no  veo  más  que  dos  enamorados  borrachos dando  tumbos  en  la  calle.  Suspiro  fuerte,  con  alivio  tal  que  tomo de  mi  pecho  hundido  la  piedra  de  ónix,  y  a  la  vez  comienzo  acelerar  aún  más  el  paso,  para  girar  en  la  próxima  esquina  tan  rápido  como  la  luz.  Me  dirijo  a  la  pared,  porque  mi  espalda  choca contra  esta  muy  fuerte.  Quiero  esconderme,  aunque  no  sepa  claramente  de  quién. El  esternón  parece  salirse  de  sitio  por  el  estímulo,  aún  alterada,  sin  saber  de  qué  huyo.

Antes  nunca  me  había  capturado  esta  sensación,  como  si  se  rieran  de  mí  las  sombras.  Suspiro pesadamente,  en  un  vago  intento  por  apoderarme  de  la  calma para  retomar  el  camino  a  casa,  a  la  vez  que  saco  mi  cuerpo  encorvado  situado  sobre  la  dura  pared.  Marcho  hacia  delante,  al punto  que  fisgoneo  el  entorno.  Nadie.  Tonta  y  cobarde,  pienso además  de  tararear  para  tranquilizarme,  al  son  de  «Creep» de  Radiohead.

«¡Cataplúm!»
De  pronto,  en  el  cuerpo  siento  un  estruendo  tal  que  hasta en  mi  mente  se  ve  reflejada  la  sorpresa.

¡Wow!  ¿Qué  fue  eso?

El móvil,  junto  a  algunas  cosas,  cae  al  suelo,  pero  la  melodía  es  lo único  que  suena  en  la  calle,  que  por  un  momento  parece  un  desierto. Algo  apoderándose  con  fuerza  de  mis  codos  es  la  razón  que ha  impedido  que  caiga.

Quiero  agradecer  a  quien  fuese,  por atropellarme  y  a  la  vez  por  no  dejarme  desplomar,  aunque  existe una  posibilidad  que  este  quiera  una  paga,  a  estas  alturas  nadie  es de  fiar.

  ¿Dios,  por  qué  salí  a  pie?

Levanto  la  vista  sobre  mi  hombro  y  noto  la  gorra  tirada.  Los  rulos  alborotados  brotaron  como erizo  en  ataque.  Con  un  soplido  de  hábito  los  hago  a  un  lado,  y me  avergüenzo  en  el  acto  al  notar  al  alto  hombre  con  estilo  rockero y gótico que me  mantiene aferrada.

Titubeando  me  libero  de  su  agarre  quedando  tiesa  debido  al micro  espacio  entre  ambos,  parada  como  una  maldita  estatua  viviente,  viendo  sus  ojos  negros  con  impaciencia  sobre  mí.

No  me paralizo  con  terror  al  notar  al  desconocido,  sino  que  me  siento desafiarlo  al  verlo  de  la  manera  en  que  ahora  lo  observo,  pareciéndome  absurdamente… ¿familiar?

Él con rapidez  la  ha  tomado  del  suelo  para  devolverla  con  una delicadeza  poco  común  en  un  muchacho.

A  juzgar  por  su reacción  amable  y  su  asentamiento  de  cabeza,  sin  charla,  parecería  mayor.  Excepto,  claro,  porque  lo  estoy  viendo  y  puedo  notar que tiene la frescura  de  unos  veinte  y  pocos.

Como  tarareando, conduzco palabras  fuera  de  mi boca.

—G-graci…,  eh,  quiero  decir  g-gracias.  —Sacudo  torpe  la ropa  para  disimular,  mientras  mis  palmas  abiertas  toman  la  gorra para  colocarla  con  habilidad  por  encima  de  mi  alborotado  cabello rubio.  Él  me  mira con suspicacia y quizá un  poco de  burla.

—¡Ostia,  qué  buen  golpe!  —El  muchacho  acaricia  su  firme pecho—.  Sigo  sin  terminar  mi  noche  aquí  y  consigo  un  porrazo, creí  que  era  el  único  que  corría  en  este  mundo.  Yo  escapo  de  un amigo ebrio,  ¿y  tú?

Dale,  tonta,  no  lo  dejes  pagando,  ¡ñam-ñam!  ¡Quééé  guapo!  No  es  de por aquí,  pregunta,  pregunta.

Poseída  por un  momento, sacudo la  garganta  seca.

—Ahm,  gracias,  en  serio,  p-por  esto.  —Señalo  el  lugar  donde  me  habría  desparramado—.  No  suelo  hablar  con  desconocidos,  menos  a  las  dos  de  la  madrugada.  Me  dirijo  directo  a  casa, siempre.  —Lo  oigo  susurrar  en  secreto,  pero  descifro  las  palabras  debido  a  nuestra  cercanía.  ¿Acaso  dijo  «tu  olor»?—.  ¿Perdón?  —Olisqueo  el  aire  y  mi  ropa  ―nada―,  miro  intimidada  un inexistente  reloj  en  mi  muñeca,  y  luego  evito  sus  ojos  que  parecen  ver  más  allá  de  mi  alma—.  Disculpa.  Es  más,  me  hace  recordar que  siempre tomo un taxi,  no  sé, ¡fui  una  tonta!

—Ah,  no os  disculpéis,  no  voy  a  pretender  que  me  cuentes tu  vida,  además,  prefiero  este  golpe  a  embriagarme  con  el  aliento de mi amigo. Por  un  momento,  ese  rudo  sarcasmo  suena  familiar,  como el de Cloe. —Está  bien,  gracias  de  nuevo.  —Queriendo  atrapar  la  atención de un  taxista mi brazo libre se sacude como marioneta.

Su  sonrisa  se  curva  a  un  lado  y  muestra  una  mirada  inquietante.
—Soy  español,  aunque  vivo  en…  —Noto  que  desliza  con fuerza  saliva  por  su  garganta,  entonces  ciñe  su  vista  al  mirar  sus limpias  manos—.  Mi  compañero  se  ha  emborrachado  en  un  bar de por aquí,  que ya  ni recuerdo dónde queda.

Gracias  a  Dios.  Este  chico  me  asusta  como  el  mismo  infierno,  pronuncio  con  desesperación  en  mi  cabeza  y  bendigo  cuando  un  taxista  se  detiene.  Aunque  siga  paralizada,  con  los  pies  estancados en  el  lugar,  sin  evitarlo  miro  al  chico  tranquilo  y  no  puedo  decir nada.  Solamente  una  mueca  poso  en  mi  boca,  pues  no  sé  si  calificarla  como  una  sonrisa  tímida  o  un  gesto  para  no  aparentar  ser engreída.

¡Tonta!  ¿A  quién  engañas?  ¡A  mí  no!  Te  aterra,  ¡ghrr!  Porque  nos gusta.

—PIBA,  ¡¿va  a  subir  o  no?!  ¿Para  dónde  va?  —El  taxista, algo  rudo  al  hablar,  quiebra  los  cristales  del  pensamiento  de  mi turbio yo.

—O-Oh,  ah,  sí,  disculpe  mi  demora.  Ahm,  a  Madero.  —Confusa,  al  sentir  una  repentina  punzada  en  el  pecho,  tomo  la piedra  colgante  bajo  mi  suéter.  Pareciera  imaginarme  que  ha  cobrado vida  y  tiene latidos  por  su cuenta. El  muchacho  con  penetrante  tranquilidad  sigue  aquí  y  para colmo  toma  la  puerta,  una  vez  más  con  su  velocidad  inexplicable.  Además,  mantiene  sus  ojos  clavados  en  mí,  tan  dulces  y  oscuros  a  la  vez.  Resguardada  ya  en  el  vehículo  cierro  la  puerta tratando  de  que  no  sea  obvia  mi  urgencia  por  huir,  y  me  atrevo a mirarlo.  Solo  su  cabeza  se  hamaca  con  un  gesto. En  una  leve despedida.

Al  fin  el  auto  se  aleja  y  él  sigue  de  pie  sobre  el  cordón,  lo veo  más  pequeño  a  lo  lejos.  Girando  me  viene  a  la  mente  cuando  capté  su  cuello  y  vi  un  tatuaje  extraño,  aunque  lindo,  como un  cuadro  que  no  me  resulta  inédito.

Lo  repaso  una  y  otra  vez en los  rincones  de  mi cabeza. Cuando  finalmente  llego  a  casa,  encuentro  a  Cloe  desvelada al  no  haberme  visto  aún  en  la  cama.  Incluso  Báez  está  con  teléfono  en  mano.  Espero  que  no  haya  llamado  a  la  policía  especial  para  mi búsqueda.  No me  extrañaría.

Deposito  la  chaqueta  en  el  perchero.  Titubeo  y  olvido  la  escena  en  el  apartamento  ante  el  recuerdo  de  los  ojos  mordaces  de aquel  chico de  pestañas  largas y expresión huraña y aguda. Un  grito  me  sacude,  tal  como  esperaba,  y  el  ensueño  se  esfuma.

—¡Iona,  Iona!  —Uy,  es  Cloe  sonando  algo  (bastante)  aturdida—.  ¿Estás  bien?  Nos  preocupamos  mucho  con  papá  al  ver que  no  habías  llegado  aún  y  que  tampoco  llamaste  por  si  te  retrasarías.  Especulamos  que  tendría  que  haber  sucedido  algo. —Frunce  sus  cejas  rojas  tomándome  las  manos  heladas  por  el  frío de fuera.

—Lo  siento  por  no  avisar  que  salí  con  algo  de  retraso  del trabajo,  hablé  con  mi  jefe  y  luego ¡pff!  No  sé  qué  pensé.  Mi  cabeza  estaba  en  Júpiter.  No  llamé  a  un  taxi  para  venir  aquí,  solo  caminé.

—¿Solo caminaste?  —Báez alucina.

—Sí,  pero  únicamente  unas  pocas  cuadras  desde  mi  trabajo, luego me ocurrió  algo…  Tomé uno.

Báez  me ataja  sorprendido.

—¡Ay, niña!  ¡¿Estás  bien, te asaltaron?!

—No,  no,  tío,  solamente  me  asusté.  Reaccioné,  me  di  cuenta  de  que  caminaba  sola  en  la  calle,  me  detuve  y  vine  hasta  aquí en un  taxi.

—Por  suerte,  Iona,  creí  que  te  había  sucedido…  ¡Temí  lo peor!  Y  no  supe  qué  pensar,  casi  dimos  parte  a  la  policía.  Nunca dejas  de  llamar  si  es  que  pasa  algo,  eso  de  vos  nos  extrañó,  entonces… —Cloe  suena  algo  tensa,  pero  poco  a  poco  descansan sus  hombros.

—Uh,  no,  muchas  gracias  y  perdón,  no  volverá  a  suceder. Lo siento  si los  aterroricé. Llamaré la…

¡Mi  móvil!,  pienso,  no  lo  recogí  del  suelo,  ha  quedado  en  aquel lugar. Reflexiono  en  un  ataque  como  enchufada.  Revoloteo  en  los bolsillos,  bolso,  chaqueta  y  jeans,  pero  no  hallo  nada.

Miro  a Cloe frente  a  mí y le replico.

—El  chico.

—¡Ajá,  lo  sabía!  Te  tenía  que  tocar,  no  eres  tan  friki  —contesta  Cloe  con  una  amplia  risotada  grabada  en  su  boca. Es ágil escupiendo bromas.

—Allí  lo  dejé,  ¿có-cómo?  No,  no,  ¿qué  dices?  —Me  coloreo como una capa de torero en  pleno rodeo.

—Sí,  vaya,  es  normal.  ¿Conociste  a  alguien  en  el  trabajo?  —Junta  las  manos  con  leves  roces  entre  sus  dedos,  como  un  paparazzi siempre queriendo  saber  más. Ruedo  mis  ojos.

Su  descaro  no  me  sorprende,  aunque  inconvenientemente  importa porque aquí está  Báez de pie.

 

 

 

↗↗↪Ya puedes encontrar el libro en e-book, y en FÍSICO. 

📱📖Magnet in Dark

Autora principiante e indie, si gustas puedes darme tu apoyo. 😊 Si te ha gustado valóralo en Kindle, dejando tus comentarios, estaré eternamente agradecida. 

 

 

Les dejo una pequeña y hermosa reseña que me creó una fiel lectora, amiga y colega. Espero disfruten, al igual que yo lo he hecho. 

Reseñista, Luz Ramírez.

MAGNET IN DARK

Estás soñando Iona, despierta y despiértame contigo”, una sola frase resume el mundo en el que Magnet sumerge al lector; leer como su protagonista se funde entre el mundo de los sueños y la realidad hasta no saber cuál es cuál es un reto a la imaginación.

Es en esa dualidad que maneja la historia que encontramos como los espíritus luchan una batalla que empezó hace mucho tiempo, donde la búsqueda del Onix y la disputa que se da entre el corazón y la razón mantienen el curso de una muy buena historia que lleva al lector de la mano por cada página.

La narrativa usada en la descripción de los espacios y de los personajes facilita que el lector pueda “ver en su imaginación” el ambiente que la escritora describe; además el uso de idiomas como el latín permite que el lector sepa de dónde vienen los personajes y esto ayuda en el desarrollo de la trama.

A todo aquel que se atreva a leer Magnet in Dark solo debo decirle una cosa “Gratam tenebris” (Bienvenido a la oscuridad).

 

¡Muchas gracias Luz, o como yo la llamo Marlén!

Por si gustan leer algo suyo, publica en Wattpad, aunque pronto se sumará en el mundillo de auto publicación. 🙂

Link de su user▶ Wattpad▶ ❤ LUZ RAMÍREZ

 

 

*AHORA SI GUSTAS, SÍGUEME EN MI PERFIL DE GOODREADS*

https://www.goodreads.com/author/show/16732848.Majo_Sr

COVERS EN VIAGGIO

Esta entrada no es más que una invitación, para ver EDICIONES en PSD que realizo con mucho trabajo y amor. Ya que a lo largo de estos tres años he aprendido y especializado, en este programa que quizás para muchos sea, ah mmm, un tanto complicado. 😉 Y no lo pongo en duda, claro que lo es, suele ser complejo cuando apenas ingresas a conocerle. Pues una vez que le tomas práctica no te separarás de él, al menos que te interese diseñar, ya sean imágenes para tu blog, portadas (si es que escribes), y así no molestar a nadie más. Y sobre todo si eres algo detallista en tus cosillas. ❤tumblr_nzw43ufckz1umx36yo1_500

Hoy daremos luz verde a la muestra de algunos de ellos, y además si gustas contactarnos para pedir presupuestos… ¡a la orden!, abrimos esta parte para aquellos que quieran una buena fachada para sus obras, ya sea, que gusten para e-book en Kindle, o CreateSpeace en Amazon, o donde quieras publicar tu novela. Estaremos para ver tus necesidades y gustos, y convertir parte de tus sueños en realidad.

En fin, paso al muestrario y descripciones de los diseños. 🙂

 

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Imágenes utilizadas sin CCO.

En cartelera se enseñan fotografías editadas, extraídas de bancos como: Pexeles; Pixabay; entre otros; aunque si gustas también nos encargas la imágen que elijas en Shutterstock, y la cargamos a nuestra cuenta, (ya costo incluido en lista de coste estipulado). Por más instrucciones envías un mensaje a nuestro correo, allí te brindamos precios, además indicaciones conformes a los demás datos.

 

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Mis obras y ediciones. ❤

Incluso seguimos una gama de diseño en caratulas como, sagas; trilogías, etcétera. Y si te sumas al mundo del género juvenil te proponemos un trabajo único y con mi propio sello, ilustraciones y pintura digital. (Pedidos con un período prolongado de anticipación.)

 

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Ejemplos de continuaciones e ilustraciones. (Cover con derechos, Copyright ©majosr). SAGA- VOL.1 publicada en Amazon. 

 

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STOCK DE VIAGGIO 

 

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Buenas noches, me despido y no dudes en compartir y dejarnos tus opiniones en comentarios.

 

¡Saludos Viajeros!

 

 

 

POR INFO ACERCA DE NUESTRAS COMISIONES, MANDA UN GMAIL A MI CORREO: majo25sr@gmail.com

 

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Spam y algo más… KDP

Hola mis viajeros al fin una entrada más, ¡un tanto perdida por la vida! Hoy quiero compartir con ustedes mis experiencias del último tiempo, he publicado mi primer libro y me he adentrado al mundo de auto-publicarse, autores indies o como más quieras nombrarles, o nombrarnos.

El paso no ha sido nada nada fácil; y en cuanto a esto lo supe, y aún así no dejo de decir que vale la pena el logro final. Una verdadera satisfacción personal. ❤

Aquí pretendo además del spam gratis, 😛 es facilitarles a ustedes mi experiencia; a través del camino para convertirte en un autor amateur a uno que quizás pueda ponerle valor a lo que realiza con el corazón. Y nada de esto disminuye el ser o no ser un escritor, solo es el siguiente paso para poner rostro serio a tu futuro y arriesgarte a ello.

Como todos saben y gracias al cambio —en buenos tiempos—, que nos ha dado la posibilidad de poder incorporarnos y ser nuestro propio editor, además de crear la maquetización-diseño de plantillas para el texto, étc-étc, debes pensar también en el merchandising, y que somos el administrador de ingresos a partir de ventas de nuestro propio producto de trabajo.

En mi caso me he tomado de los cabellos en varias oportunidades, y conté hasta diez, y pues como todo terco, no bajé los brazos y fui pasito a pasito construyendo el sueño, que tal vez parezca pesado y el cual me consta, conlleva horas de labor…

Bien, empecemos con los puntos los cuales y, que quizás te veas identificado:

Punto uno; luego de escribir y tener tu manuscrito final, como inicio de toda corrección, es la búsqueda de lectores, que sean tus betas y que aporten una opinión o una crítica sincera de la historia. Eso, déjame decir que es un indicio y factor importante para un autor que desea trascender a un público comprador. Y a parte ¿quién no gusta el ser aceptado y obtener el like o visto bueno de su obra además de lo malo en ella?

Aunque como crítico de tu labor, quieres alcanzar (sobre todo), deseas obtener una trama o historia proseguible y entendida para los lectores. Además de confirmar si posees algo creíble, como son puntos principales después de una buena corrección gramatical y ortográfica. Ya que luego el último esfuerzo de toda corrección y el final del manuscrito lo tendrás tu en tus manos, y así ser el juez de una obra la cual quieres darle paso al mundo de una publicación individual, convirtiéndote en autómata.

Como paso dos, y dentro de este tienes muchos factores, y déjenme decirles que son muuuchos. 😉

Ajá y por fin, ¡bienvenido al mundo del mercado digital o del papel!, que hacen de la fantasía una realidad. ❤

Esta vez te hablaré de una de ellas, una de las más famosas en venta de libros online, ya que me baso en mi experiencia personal, a sabiendas que tienes otros sitios más para la auto-publicación.

Bien: «¿Cómo publicar mi obra en plataformas como AmazonKindle O quizás en papel, aquí te informo varios caminos que el propio rey Amazon te facilita.

Por lo cual te nombro una palabra que quizás aún no hayas visto: KDP (Amazon- Kindle Direct Publishing).  :O ¡No te alarmes!, enseguida te estoy explicando para que sirve…

  • Al crear tu cuenta y contraseña en Amazon eres libre de los demás servicios, ya sea como comprador/vendedor, o en este caso un escritor en previa venta de sus letras (de lo cual hablamos en este post). Una vez obtengas tu cuenta de usuario debes dirigirte al famoso KDP. El cual te brinda la posibilidad de publicar tus obras en ebook o paperback.
  • La imágen debajo muestra, lo que KDP como principio pide que rellenes, lo común, datos personales y localización. También rellenar Pago y bancas; este es imprescindible si quieres que se acrediten las ventas a tu cuenta, las cuales has escogido como destino. Dicho al paso, como info; sino posees cuentas bancarias existen hoy por hoy otras maneras y así, no morir en el intento y si vamos al caso la idea de que aceptes cheques es alarmante ya que se te hace eterna la espera para su cobro.

Nombro algunas tarjetas débitos pre-pagas (importantes para ventas o compras en línea). Tal como; Payoneer, o si estás en Uruguay como es en mi caso, y te es difícil que acepten cuentas bancarias a nivel internacional; aconsejo la tarjeta débito de VISA o MASTERCARD: ALFABROU. Incluso los niños con asesoría de un adulto logran obtenerla, en estas das ingreso al monto que gustes en un cajero, con tan solo un pago al sacarla de trecientos pesos uruguayos, o bianual en el caso de Visa. 😉

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Okey, ya con estas vueltas tienes suficiente para tu cabeza, aunque es necesario cubrir todo y luego completar las fichas de datos fiscales donde (esto) a decir verdad ¡es realmente engorroso! Aquí te dejo un vídeo de una suscrita de YouTube pues este me ha sido de gran ayuda y lo comparto con ustedes. LINK-Tutorial-KDP cuestionario fiscal.

Espero no marear y lograr una entrada ágil e interactiva. Aunque sea un procedimiento más del cual debes estar alerta paso a paso, si es que quieres publicar tu obra.

 

 

  • Con tu cuenta, escoges subir tu plantilla a ebook o papel, o en orden alterno. Eso es a tu criterio.
  • Continuando, verás el despliegue de esta página, (como en la imágen debajo), el desarrollo para poder subir los archivos, tanto en digital como en papel.
  • Clic en el signo de más (+) dentro del cuadro, y luego…

1

  • Por consiguiente has la carga de la ventana: “Detalles del libro…”, aquí  completas las barras: Idioma de la obra, título del libro, si consta de una serie o no, cantidades de ediciones impresas o digitales (esto es en caso que hayas publicado varias versiones de tu libro), luego autor, colaboradores en caso que los tengas, descripción (breve descripción del mismo) es importante ya que estos caracteres aparecen a la vista para un posible lector, puntear los Derechos de autor, y las palabras claves —etiquetas que aparecerán en búsquedas—.

 

Y dentro de lo último: Las categorías…

3

4editado-

Siguiendo; el rango de edades (a quién va dirigido el libro), y a su final: el pedido, y ¡LISTO! Guardas y continuas con la pauta dos.

  • CONTENIDO.

6SPAMEDITADO.jpg

En esta parte vemos (cof cof-mi obra), digo a parte de eso, aquí KDP te informa que ha llegado la hora de presentar tu maqueta, y no hay mucha descripción para esto, cada texto de aquí se comprende claramente.

Cargas:

  1. Ahora el Manuscrito de tu obra. (El formato de Word, perfecto.) 🙂

Gestión de derechos comerciales; si aceptas marcar esta casilla los lectores podrán “distribuir” o hablando de la forma más criolla (como decimos en Uruguay), para que no tengas dudas. Prestan a tus amigos tu e-book gratuitamente.

2. Más tarde, su Cover o portada.

3. Una vez terminado, en el punto C, Kdp te permite obtener una previsualización tal y como lo verán los compradores. Aquí puedes ver como lo cargas, y si deseas volver y realizar un ajuste, inicias nuevamente por subir el manuscrito desde el principio. 🙂

Aunque debes esperar un mensaje a tu correo el visto bueno de Amazon KINDLE. Luego de finalizar todo…

Como fin;

  • PRECIO.

Bien, le pondrás precio a tu labor. Desde aquí manejas, selección donde maximizas tus regalías (aunque este punto es totalmente opcional), siguiente; territorios. En este punto tecleas locaciones donde quieres la venta de tu libro digital. Junto a tus derechos, mundiales o no.

Como siguiente Derechos y precios. Y este pueda que te confunda un poquitín, ya que el tema de las regalías presta a confusión en algunos casos.tumblr_o6krufnzbp1vp9ffxo1_500

Patentes. Regalía entendida como royalty, es el pago de una “cantidad variable” ligada al volumen de producción o ventas que debe abonarse durante un tiempo al propietario de la patente que se esté explotando. En otros ámbitos de la propiedad intelectual se les llama: ‘Derechos de autor’.

Extraído de la Wiki.

En mi caso me he visto cientos de vídeos de Youtubers, sí, de hecho lo confieso, para noSin título  cagarla, soy un poco temerosa con esto. Pero quizás algunos se sientan identificados conmigo, ya que nadie nació sabiendo y, con pasos seguros siempre quieres arrancar algo nuevo, ¿cierto?

Entonces, después de ser como yo, y rescatar suficiente info sobre el tema, tomas la opción del 70% de regalías y el porqué, basta con decir: “para no perder”, se sonsaca al escritor como para marcar la casilla con menos valor del porcentaje a obtener. Pero esta explicación es redundante, la verdad es otra; justo, es lo que maneja Kindle, a sabiendas que la empresa estipula un precio más o menos acorde para un autor inicial. Muchas veces no es lo que cada cual pretende, por ello cerciórate en el mercado, pues aunque no está en tus manos, Kindle-KDP te da la posibilidad dentro del rango desde, dos hasta un alto de nueve dólares, tú decides…

…Ufff, y que noche de tantas instrucciones y de las cuales deseo que hayan sido de mucha ayuda. ❤ No olvides que además de esta plataforma, que no solo nos facilita publicar nuestro libro en ebook sino a papel; existe otra donde lo obtienes de manera igual de fácil e incluso pertenece a Amazon y no necesitas de otro usuario y contraseña, tampoco de muchos cambios en lo que depende al proceso de publicación, salvo que esta es solo para subir el material pos-publicación y más tarde obtenerlo en físico… es el mago de CREATESPEACE.

Hablaré también de ella más adelante…

 

MUY BUENAS NOCHES, Y SIN IR MÁS LEJOS, ME DESPIDO. Y NO OLVIDES DE COMPARTIR O COMENTAR SI TE HA SIDO DE AYUDA, SIEMPRE QUE SEA CON RESPETO. 😉

¡UN SALUDO VIAJEROS!